El incremento en los precios del combustible para aviones se perfila como un riesgo significativo para el turismo internacional en 2026, un año que coincide con la Copa del Mundo en México, Estados Unidos y Canadá. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el precio del combustible para aeronaves ha casi duplicado, lo que repercute en los costos de operación de las aerolíneas. Aunque la demanda de vuelos se mantiene sólida, el encarecimiento de los boletos podría alterar los patrones de consumo de los viajeros, quienes podrían optar por estancias más cortas o reducir su presupuesto para gastos durante el torneo.

Los analistas advierten que, aunque en el corto plazo las aerolíneas suelen absorber parte del impacto en márgenes, a medida que el entorno se estabiliza, es probable que se traslade una parte relevante del costo a los precios de los boletos. En este sentido, Alejandra Vargas, analista de Banco Ve por Más, señala que es probable que los precios de los boletos aumenten en los próximos meses. Esto se debe a que el combustible representa entre el 35% y el 40% del costo total de un boleto de avión, seguido por tarifas aeroportuarias que pueden alcanzar entre el 15% y el 25% del precio total, lo que implica que el aumento en el costo del viaje no proviene solo de las aerolíneas.

El impacto del Mundial en el turismo podría ser positivo, aunque limitado. Según estimaciones de Oxford Economics, el torneo podría añadir cerca de un punto porcentual al crecimiento de llegadas internacionales en Estados Unidos, con hasta 1.2 millones de visitantes adicionales. En México, se anticipan crecimientos de doble dígito durante el evento, aunque se espera que el volumen sea menor. Deloitte estima que alrededor de 280,000 turistas internacionales llegarán al país durante el torneo. Sin embargo, el aumento en los precios de los boletos podría llevar a los viajeros a ajustar sus planes, eligiendo estancias más cortas o limitando su gasto.

Las aerolíneas ya están anticipando un efecto negativo en sus costos. Delta, por ejemplo, estimó un aumento de 400 millones de dólares en costos solo en marzo debido a la disrupción en la refinación y distribución del combustible. Este aumento en los costos ya se ha reflejado en los precios, con un incremento del 26.28% en el transporte aéreo en México en marzo, impulsado tanto por el encarecimiento del combustible como por factores estacionales. A medida que se acerque el Mundial, la presión sobre los precios podría intensificarse, especialmente durante la temporada de verano, que es de alta demanda.

El conflicto en Medio Oriente, aunque ha generado un aumento en los precios del combustible, también podría tener efectos indirectos positivos para la región. Las aerolíneas podrían redirigir rutas hacia Norteamérica y Latinoamérica, dado que Europa y Asia están más expuestos a la volatilidad del petróleo. Esto podría ofrecer oportunidades para el sector turístico en la región, aunque el impacto directo del aumento de precios en el combustible sigue siendo una preocupación. Las empresas del sector turístico, como Grupo Hotelero Santa Fe, ya han reportado una disminución en el flujo de turistas desde Estados Unidos, lo que podría ser un indicativo de cómo el aumento de costos está afectando la demanda.

En resumen, el aumento en los precios del combustible para aviones podría tener un impacto significativo en el turismo durante el Mundial 2026. A medida que las aerolíneas ajustan sus tarifas y los viajeros modifican sus patrones de consumo, será crucial observar cómo se desarrollan estos cambios en los próximos meses. Los eventos relacionados con el Mundial y la evolución de los precios del combustible serán factores determinantes para el sector turístico en la región.