Ladrillos Lark, un importante fabricante peruano de materiales de construcción, ha reportado cambios significativos en la demanda de ladrillos en el Perú. Aunque la autoconstrucción sigue siendo el principal motor del consumo, otros segmentos, especialmente la infraestructura, están mostrando un crecimiento notable. Según el gerente comercial de la empresa, Alberto Chara, la autoconstrucción representaba alrededor del 75% del consumo total de ladrillos entre 2022 y 2024, pero esta cifra ha disminuido a cerca del 65% en 2025, mientras que la construcción de infraestructura ha aumentado su participación al 27%. Este cambio refleja un giro en las prioridades de inversión en el sector de la construcción, impulsado por un aumento en el presupuesto nacional destinado a grandes proyectos de infraestructura.

El crecimiento del sector construcción en Perú ha sido moderado pero positivo, con un incremento del 1.6% en 2024 y una recuperación más robusta del 3.2% en 2025. Para 2026, se estima que el sector podría superar el 3.5%, gracias a la continuidad de la autoconstrucción y la ejecución de nuevos proyectos de infraestructura. Este aumento en la inversión pública en infraestructura ha sido clave para la recuperación del sector, lo que a su vez ha generado un entorno más predecible en términos de costos de materiales y mano de obra. La estabilidad del tipo de cambio también ha contribuido a este crecimiento, permitiendo a las familias y empresas planificar mejor sus inversiones.

En el contexto de la autoconstrucción, se estima que alrededor de 1.2 millones de familias en Perú están actualmente involucradas en la construcción de nuevas viviendas o en mejoras significativas. En Lima, este segmento representa aproximadamente el 45% de los hogares, lo que se traduce en un mercado de S/ 35,000 millones. Sin embargo, el sector privado se ha concentrado en segmentos específicos de la construcción residencial, como desarrollos de viviendas de mayor valor o proyectos dirigidos a sectores populares, dejando a Ladrillos Lark en una posición favorable al centrarse en la autoconstrucción.

La empresa opera actualmente dos plantas de producción en Perú, con una capacidad combinada de 44,500 toneladas mensuales de ladrillos. A pesar de los cambios en la demanda, Lark ha implementado mejoras tecnológicas en sus procesos productivos para optimizar el consumo de energía. Sin embargo, la compañía está evaluando nuevas inversiones y ampliaciones en su planta de Lambayeque, dependiendo de la estabilidad política en el país. La incertidumbre política puede afectar el consumo y, por ende, la industria de la construcción, lo que hace que la situación política sea un factor a monitorear.

A medida que se aproxima el 2026, se espera que el nuevo gobierno influya en la inversión en infraestructura. Si el nuevo presidente adopta un enfoque más favorable hacia las empresas, podría estimular aún más la inversión en el sector. Por otro lado, si la incertidumbre política persiste, esto podría impactar negativamente en la confianza de los consumidores y en la industria de la construcción en general. Los inversores deben estar atentos a las decisiones del nuevo gobierno y a cómo estas podrían afectar la dinámica del mercado de la construcción en Perú y, potencialmente, en la región, incluyendo a Argentina, donde el sector de la construcción también puede verse influenciado por cambios en la inversión pública y privada.