La elección del régimen fiscal Simples Nacional se ha convertido en una decisión común entre los empresarios del sector de alimentación fuera del hogar en Brasil. Este régimen promete simplificación y menores cargas tributarias, lo que resulta atractivo para muchos. Sin embargo, especialistas advierten que esta opción no siempre es la más beneficiosa, especialmente para negocios que operan con delivery o en modelos sin atención presencial. En estos casos, el impuesto se aplica sobre la totalidad de la receita bruta, lo que puede llevar a que los empresarios paguen tributos sobre ingresos que no reflejan su ganancia real, afectando así su competitividad.

El presidente de la Asociación Brasileña de Bares y Restaurantes (Abrasel), Paulo Solmucci, señala que, aunque el Simples Nacional es esencial para muchos pequeños negocios, no debe ser considerado como una opción definitiva. A medida que las empresas crecen y sus operaciones se vuelven más complejas, continuar con un régimen que no se alinea con la realidad del negocio puede resultar en distorsiones fiscales y pérdida de competitividad. Este riesgo se ve amplificado por la creciente inadimplencia en el Simples, que ha llevado a la Receita Federal a alertar a más de un millón de empresas sobre el riesgo de desenquadramento, acumulando deudas que superan los R$ 12,9 mil millones.

En contraste, los regímenes de Lucro Presumido o Lucro Real ofrecen un tratamiento diferente para las comisiones pagadas a plataformas de delivery, permitiendo que estas se consideren como gastos operativos y, en algunos casos, se incluyan en el cálculo del impuesto. Esto puede resultar en una carga tributaria más justa y alineada con la realidad económica del negocio. Además, las empresas que no están bajo el Simples pueden acceder a beneficios fiscales estatales, especialmente en relación al ICMS, que no están disponibles en el régimen simplificado.

El abogado tributarista Waldemberg Mendes destaca que el principal problema radica en la falta de alineación entre la operación del negocio y su régimen tributario. El riesgo fiscal no proviene del modelo de delivery en sí, sino de la discrepancia entre el régimen fiscal y la realidad económica del negocio. Mendes recomienda que las empresas revisen su estatus tributario al menos una vez al año, o cada vez que experimenten un crecimiento significativo en sus ingresos o cambien su modelo de operación. Esta revisión no solo puede resultar en ahorros, sino también en una reducción del riesgo fiscal.

Para los inversores y empresarios argentinos que miran hacia Brasil, es crucial entender cómo estas dinámicas fiscales pueden afectar la competitividad de las empresas en el sector de alimentos y delivery. La creciente presión sobre las empresas para cumplir con sus obligaciones fiscales puede influir en su rentabilidad y, por ende, en las oportunidades de inversión. A medida que se acercan las fechas de revisión fiscal y las empresas evalúan su situación tributaria, será importante monitorear cómo estas decisiones impactan en el mercado y en la salud financiera de las empresas en la región.