- La recaudación tributaria cayó un 4,5% en marzo en términos reales.
- El superávit primario se situó en 0,3% del PIB, inferior a años anteriores.
- La eliminación de impuestos y el aumento de la informalidad han impactado negativamente en la recaudación.
- Se han perdido aproximadamente 270.000 empleos formales desde el inicio de la gestión de Milei.
- Los analistas advierten sobre un posible ciclo de ajuste perpetuo si no se implementan estrategias productivas.
La recaudación impositiva en Argentina ha mostrado una caída significativa, con un descenso del 4,5% en términos reales en marzo en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando el octavo mes consecutivo de tendencia negativa. Este descenso es parte de un patrón más amplio, ya que en el acumulado del primer trimestre de 2026, la recaudación se redujo un 8,7% en términos interanuales. Esta situación plantea serias dificultades para el gobierno de Javier Milei, cuyo programa económico se basa en la premisa de mantener un superávit fiscal, lo que ahora se ve amenazado por la disminución de ingresos fiscales.
El superávit primario, que se había mantenido en un 0,3% del PIB en los primeros dos meses del año, es inferior al 0,4% alcanzado en 2025 y al 0,6% en 2024. Esta tendencia sugiere que el equilibrio fiscal, fundamental para la credibilidad del gobierno ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), se vuelve cada vez más difícil de sostener. Los analistas advierten que el gobierno deberá revisar sus gastos para cumplir con el objetivo de un superávit primario del 2,2% del PIB, un compromiso que podría requerir ajustes significativos en las transferencias y pagos de obligaciones.
La situación se complica aún más por la eliminación de ciertos impuestos y el aumento de la informalidad en el mercado laboral, que ha llevado a la pérdida de aproximadamente 270.000 empleos formales desde el inicio de la gestión de Milei. Esto ha tenido un efecto directo en la recaudación del fisco, lo que se traduce en menos ingresos para el Estado. Además, la eliminación del impuesto PAIS y la modificación de otros impuestos han contribuido a la caída de la recaudación, aunque los economistas advierten que el deterioro se ha vuelto más generalizado en los últimos meses.
Desde una perspectiva de inversión, la caída en la recaudación puede generar presiones adicionales sobre el gobierno para implementar ajustes fiscales que podrían afectar el crecimiento económico. La falta de una estrategia productiva para salir de la crisis actual podría llevar a un ciclo de ajuste perpetuo, donde la reducción del gasto público resulta en menor actividad económica y, por ende, menos ingresos fiscales. Esto plantea un riesgo para los inversores que buscan estabilidad en el mercado argentino, ya que la falta de crecimiento sostenido podría afectar la rentabilidad de las inversiones en el país.
A futuro, es crucial monitorear cómo el gobierno maneja esta situación, especialmente en el contexto de las negociaciones con el FMI. La posibilidad de solicitar un waiver para cumplir con los objetivos fiscales podría ser una opción, pero dependerá de la evolución de la actividad económica y de la capacidad del gobierno para implementar ajustes sin generar un impacto negativo en el crecimiento. La recuperación de la actividad económica será clave para estabilizar la recaudación y, por ende, el equilibrio fiscal del país.
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