La semana comienza con la expectativa de que el índice de precios al consumidor (IPC) de marzo pueda alcanzar o incluso superar el 3%. Este dato, que se publicará el martes, es crucial ya que podría marcar el nivel más alto desde marzo del año pasado, cuando el IPC fue de 3,7%. La creciente inflación ha llevado a un aumento en la demanda de cobertura en dólares, lo que a su vez ha enfocado la atención del mercado en las reservas del país y en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El contexto político en Argentina ha estado marcado por tensiones recientes, lo que ha llevado a una disminución en la confianza sobre la gestión económica del presidente Javier Milei. Las encuestas indican que la percepción negativa sobre su administración podría influir en las decisiones de inversión. En este escenario, el equipo económico está tratando de implementar medidas que refuercen las expectativas de los inversores, a pesar de la presión social y la debilidad en la actividad económica y el empleo.

En el mercado local, los bonos ajustados por inflación han mantenido su atractivo, aunque los de corto plazo están operando con tasas negativas. Los instrumentos CER han mostrado un rendimiento positivo, con subas de hasta 4,7% en el mes. Sin embargo, la tasa fija ha perdido atractivo debido a la aceleración inflacionaria, lo que ha llevado a una rotación de carteras hacia activos en moneda dura. Adcap Grupo Financiero ha recomendado esta rotación, sugiriendo que el 'trade' en pesos está perdiendo impulso, lo que podría afectar a los tenedores de bonos en pesos.

La cosecha gruesa que se avecina representa una oportunidad significativa para la economía argentina. Entre abril y julio, se espera que se liquide alrededor del 45% de las divisas generadas por los complejos de soja, trigo y maíz. En 2026, se anticipa que la cosecha de trigo será un 50% mayor en comparación con el año anterior, lo que podría generar ingresos por aproximadamente 33.000 millones de dólares. Este flujo de divisas es crucial para que el Banco Central pueda acumular reservas y enfrentar la segunda mitad del año, que históricamente es más exigente en términos de oferta de divisas.

El miércoles, los inversores estarán atentos a la primera licitación de deuda de abril, donde se deberán renovar vencimientos de deuda en pesos por cerca de 19 billones. Esta situación se complica por la baja de tasas que impulsa el Gobierno. Además, el ministro de Economía y el presidente del Banco Central viajarán a Washington para participar en las Reuniones de Primavera del FMI y del Banco Mundial, donde se espera avanzar en la negociación con el organismo para destrabar un desembolso cercano a 1.000 millones de dólares. La acumulación de reservas, que superó los 4.000 millones de dólares en el primer trimestre, es un argumento clave para renegociar las metas del programa con el FMI, aunque el cumplimiento de estas metas sigue siendo un desafío crítico.

En el ámbito internacional, las tensiones en el estrecho de Ormuz continúan afectando la estabilidad de los mercados emergentes, con un impacto directo en el precio del petróleo. Este contexto geopolítico podría influir en las decisiones de inversión en la región, especialmente en un momento en que la economía argentina enfrenta desafíos internos significativos. Los inversores deberán estar atentos a cómo estos factores se desarrollan en las próximas semanas, especialmente con la publicación del IPC y la evolución de la cosecha agrícola.