El consumo de los hogares en Argentina continuó su tendencia a la baja durante marzo, con una caída del 0,4% mensual en las ventas minoristas, según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Este descenso se traduce en un cierre del primer trimestre con ventas un 3,6% por debajo de los niveles del mismo período del año anterior. Desde enero de 2025, el indicador de CAME ha experimentado una contracción acumulada del 23,5% desestacionalizado, lo que refleja un panorama preocupante para el comercio minorista en el país.

En el contexto de los últimos 15 meses, el consumo minorista solo ha registrado tres mejoras significativas: en octubre y diciembre de 2025, y en febrero de 2026. Esta serie de datos indica que, en un año y tres meses, el Índice de Ventas Minoristas Pyme de CAME ha visto una reducción del 23,5%, lo que representa casi un tercio menos de ventas para los comercios. Esta situación se agrava por la caída del salario real y el empleo registrado, en un marco de ajuste fiscal y monetario que no ha logrado estabilizar la economía.

El gobierno argentino ha puesto sus esperanzas en la reactivación del consumo masivo a través de un aumento en el crédito, respaldado por una tasa de interés de referencia que se mantiene en el 20%. Sin embargo, la efectividad de esta estrategia es cuestionada, dado que la mora crediticia de los hogares alcanzó niveles récord, llegando al 11,2% en febrero. La consultora Vectorial ha señalado que el crédito al consumo no parece ser un motor para el crecimiento económico, ya que los bancos han agotado su capacidad de prestar a los individuos con los mejores perfiles de riesgo.

La situación de la mora crediticia es alarmante: el último dato oficial reportó un 10,6% en enero, cuadruplicando los niveles de irregularidad de fines de 2024. La consultora 1816 proyecta que esta cifra podría aumentar al 11,2% en febrero, lo que indica una tendencia preocupante en la capacidad de los hogares para cumplir con sus obligaciones financieras. La mora de las familias ha crecido, mientras que la mora total del sector privado también ha mostrado un incremento, pasando del 6,4% al 6,7% en el mismo período.

De cara al futuro, los inversores deben prestar atención a la evolución de las políticas de crédito y a la capacidad de los hogares para asumir nuevas deudas. La baja de cinco puntos en los encajes remunerados podría aportar algo de liquidez al sistema, pero la efectividad de esta medida dependerá de la disposición de los hogares a endeudarse en un contexto de alta mora. La situación del consumo minorista y la mora crediticia son indicadores clave que podrían influir en la actividad económica en los próximos meses, y será esencial monitorear las decisiones del gobierno y el comportamiento del mercado crediticio para entender la dirección que tomará la economía argentina.