- El FMI y el Banco Mundial revisarán a la baja sus proyecciones de crecimiento global debido a la guerra en el Oriente Medio.
- Se estima que el crecimiento en mercados emergentes podría caer a 2,6% si el conflicto se prolonga, frente al 3,65% proyectado inicialmente.
- La inflación en países en desarrollo podría alcanzar hasta 6,7% en el peor escenario, un aumento significativo respecto a estimaciones anteriores.
- El FMI anticipa que necesitará entre 20 y 50 mil millones de dólares en apoyo emergencial para países de bajos ingresos y importadores de energía.
- La falta de consenso global entre las principales economías complica la coordinación de una respuesta efectiva a la crisis actual.
Las altas autoridades financieras de todo el mundo se reunirán esta semana en Washington, donde la guerra en el Oriente Medio ha generado un nuevo choque económico global. Este conflicto se suma a las crisis provocadas por la pandemia de Covid-19 y la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Como resultado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han anunciado que revisarán a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía global, al mismo tiempo que elevarán sus estimaciones de inflación, afectando especialmente a los mercados emergentes y a los países en desarrollo.
Antes de que estallara la guerra con Irán el 28 de febrero, tanto el FMI como el Banco Mundial esperaban aumentar sus proyecciones de crecimiento, impulsados por la resiliencia de la economía global. Sin embargo, el conflicto ha desatado una serie de choques que desacelerarán el avance hacia la recuperación económica y complicarán la lucha contra la inflación. La nueva estimación del Banco Mundial prevé un crecimiento de 3,65% en mercados emergentes y economías en desarrollo para 2026, una disminución respecto al 4% proyectado en octubre. En el peor de los casos, este crecimiento podría caer a un alarmante 2,6% si la guerra se prolonga.
La inflación en estos países también ha sido revisada al alza, con proyecciones que ahora indican un aumento del 4,9% para 2026, frente al 3% anteriormente estimado. En el peor escenario, la inflación podría alcanzar hasta el 6,7%. El FMI ha advertido que aproximadamente 45 millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda si el conflicto persiste, lo que se debe a la interrupción en el suministro de fertilizantes y otros insumos agrícolas.
Ambas instituciones financieras están trabajando para responder a esta crisis y brindar apoyo a los países más vulnerables, que ya enfrentan niveles de deuda pública récord y presupuestos ajustados. El FMI anticipa que necesitará entre 20 y 50 mil millones de dólares en apoyo emergencial para países de bajos ingresos y aquellos que son importadores de energía. Por su parte, el Banco Mundial ha indicado que podría movilizar hasta 25 mil millones de dólares a corto plazo y hasta 70 mil millones en seis meses, si es necesario. Sin embargo, economistas han instado a los gobiernos a implementar medidas temporales y específicas para mitigar el impacto de los precios elevados, ya que las soluciones más amplias podrían exacerbar la inflación.
La situación actual plantea un desafío significativo para los países, que deben equilibrar la gestión de la inflación con la necesidad de fomentar el crecimiento y crear suficientes empleos para la creciente población laboral en los países en desarrollo. La presidencia rotativa del G20, que actualmente recae en Estados Unidos, se ve complicada por las tensiones entre las principales economías, como Estados Unidos y China, lo que dificulta la coordinación de una respuesta efectiva a la crisis. La falta de consenso global en torno a la crisis actual ha llevado a expertos a señalar que las declaraciones de apoyo del FMI y el Banco Mundial están destinadas a tranquilizar a los mercados, pero la realidad es que muchos países emergentes ya entraron en esta crisis en una situación financiera precaria.
A medida que se desarrollan estos acontecimientos, los inversores deben estar atentos a cómo las políticas de los gobiernos y las decisiones de las instituciones financieras internacionales se traducirán en medidas concretas para mitigar el impacto de la guerra en la economía global. Las próximas reuniones del FMI y el Banco Mundial serán cruciales para determinar el rumbo de la economía mundial y la respuesta a las crecientes tensiones geopolíticas. Además, es importante monitorear cómo estas dinámicas afectarán a los mercados emergentes, especialmente en América Latina, donde la dependencia de las importaciones de energía y los precios de los commodities son factores críticos para la estabilidad económica.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.