- En marzo, el precio del ternero alcanzó casi $7000 por kilo, un récord en 15 años.
- Actualmente, el ternero se cotiza entre $6300 y $6700, aún por encima de los $3000 del año pasado.
- La relación de reposición del ternero respecto al novillo se ha corregido, tras alcanzar niveles de 1,35 a 1,40 veces el precio del novillo.
- La retención de hembras ha aumentado, afectando la disponibilidad de ganado a corto plazo.
- La baja oferta de hacienda se ha acentuado, con una reducción de 3,3 millones de cabezas en los últimos tres años.
- Los remates especiales han registrado precios superiores a los del mercado corriente, impulsados por condiciones de financiamiento favorables.
La ganadería argentina ha experimentado un notable aumento en los precios, alcanzando picos históricos en marzo de este año. En ese mes, el valor de la hacienda llegó a cifras que no se veían en más de 15 años, con el ternero alcanzando casi $7000 por kilo. Sin embargo, en las últimas semanas, el mercado ha comenzado a reacomodarse, con algunas bajas en ciertas categorías, aunque los especialistas consideran que estos descensos son parte de un ajuste normal tras el aumento previo, más que un cambio de tendencia.
El consumo interno se ha mostrado limitado, lo que ha condicionado la posibilidad de nuevas subas en los precios. A pesar de esto, la oferta de ganado sigue siendo reducida, lo que ayuda a sostener los valores actuales. Durante un reciente remate organizado por Expoagro, se concentraron más de 36.000 cabezas de ganado de 14 provincias, lo que refleja la situación del mercado. Federico Santángelo, analista ganadero, explica que el mercado está encontrando un equilibrio en un nivel que sigue siendo muy bueno, a pesar de las correcciones recientes.
En términos de cifras, el ternero, que se cotizaba a $7000 en marzo, ahora se mueve entre $6300 y $6700, dependiendo de la calidad. Este precio sigue siendo significativamente más alto que el de hace un año, cuando se pagaba alrededor de $3000. Por lo tanto, aunque se perciba una baja, en realidad se trata de un ajuste sobre valores que siguen siendo elevados. Además, la relación de reposición, que compara el precio del ternero con el del novillo, ha comenzado a corregirse después de haber alcanzado niveles que indicaban que el ternero estaba caro.
El comportamiento del mercado no es uniforme. Mientras que la invernada muestra más movimiento y fluctuaciones, el ganado listo para faena se mantiene más estable. Leandro Illa, de Colombo y Magliano, señala que el consumo se ha retraído, ya que los precios de la carne han subido en comparación con otras proteínas, como el pollo y el cerdo. Esto, sumado a un contexto económico que limita el poder de compra, impide que se trasladen nuevas subas al mercado interno. En las últimas semanas, el clima también ha influido, ya que durante el período seco, muchos productores adelantaron ventas, aumentando la oferta, mientras que con las lluvias se ha visto una mayor retención de hacienda.
En el ámbito externo, se han registrado movimientos en las condiciones comerciales entre Mercosur y Europa, aunque la apreciación del tipo de cambio y los precios en dólares han reducido la competitividad de las exportaciones. Santángelo advierte que la exportación no está traccionando tanto como antes, lo que podría afectar el dinamismo del mercado. Además, la baja oferta de hacienda es un factor crítico, ya que en los últimos tres años el stock bovino se ha reducido en aproximadamente 3,3 millones de cabezas, lo que no se revertirá rápidamente.
La retención de hembras también ha aumentado, con una relación de machos a hembras en los remates que se ha desviado hacia un 80/20, cuando lo habitual es 60/40. Esta decisión de retener hembras responde a expectativas de producción futura, pero limita la disponibilidad a corto plazo. Es importante tener en cuenta que la ternera que se retiene hoy no se verá reflejada en la producción hasta dentro de cuatro o cinco años. Por lo tanto, cualquier recomposición del stock ganadero llevará tiempo en manifestarse en mayores volúmenes de producción. A nivel global, la falta de oferta se siente en muchos mercados, lo que podría mantener los precios en niveles altos a medida que la demanda se mantenga firme.
En resumen, el mercado ganadero argentino está en una fase de ajuste tras los picos históricos de marzo, con precios que se estabilizan en niveles elevados. Se espera que los precios fluctúen dentro de un rango más acotado, sin grandes subas ni caídas significativas en el corto plazo. Sin embargo, la menor oferta podría seguir sosteniendo los valores en el futuro, especialmente en momentos de escasez de hacienda. Los remates especiales, como el de Expoagro, han mostrado precios por encima de las semanas previas, impulsados por condiciones de financiamiento favorables, lo que también influye en la dinámica del mercado.
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