- El BCRA ha acumulado US$4.875 millones en compras de dólares desde enero, impulsadas por la cosecha.
- Casi el 80% de los dólares comprados han sido recomprados por el Tesoro para pagar compromisos de deuda.
- Las reservas brutas del BCRA han aumentado a US$45.152 millones, pero las reservas netas siguen en un nivel negativo de US$13.000 millones.
- Las tasas de interés han mostrado una gran volatilidad, con un aumento en la mora de los créditos, especialmente en familias.
- Desde fines de febrero, la coordinación entre el Tesoro y el BCRA ha permitido estabilizar las tasas de interés alrededor del 20%.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha cumplido con su compromiso de adquirir dólares, acumulando un total de US$4.875 millones desde principios de enero. Esta compra se ha visto acelerada por la estacionalidad de la cosecha, que ha incrementado la oferta de divisas en el mercado. A su vez, se han observado mejoras en las proyecciones de la balanza comercial, impulsadas por una caída significativa en las importaciones y un aumento en los precios de exportación, en parte debido a la guerra en Medio Oriente.
Sin embargo, el impacto de estas compras sobre las reservas del BCRA ha sido limitado. Aproximadamente el 80% de los dólares adquiridos han sido recomprados por el Tesoro para cumplir con compromisos de deuda. Esto ocurre en un contexto donde el ministro de Economía ha indicado que no se validarán las tasas en el mercado internacional, mientras se avanza con un cronograma de colocaciones de deuda en el mercado local. Desde el inicio de las compras, las reservas brutas han aumentado casi US$4.000 millones, alcanzando un total de US$45.152 millones, aunque las reservas netas, según la definición del FMI, siguen en un nivel negativo de US$13.000 millones.
La dinámica monetaria en los primeros meses del año ha sido compleja. A pesar de las compras de dólares, el Tesoro ha retirado pesos del sistema financiero, lo que ha limitado la capacidad de crédito en el mercado. Este fenómeno, denominado “Punto ANKER a la inversa”, ha llevado a una contracción en la oferta de pesos, lo que ha resultado en un aumento de las tasas de interés, que han mostrado una volatilidad considerable. La mora en los créditos ha ido en aumento, especialmente entre las familias, lo que refleja una presión creciente sobre la capacidad de pago de los consumidores.
A partir de fines de febrero, la coordinación entre el Tesoro y el BCRA ha permitido liberar pesos que inicialmente estaban en pasivos remunerados, lo que ha contribuido a estabilizar las tasas de interés. Las tasas Repo y Caución se han estabilizado alrededor del 20%, lo que ha reducido el costo de fondeo para los bancos. Sin embargo, la baja en las tasas de interés de los plazos fijos mayoristas, que han caído del 38% TNA a 25% TNA, aún no ha tenido un impacto significativo en la expansión del crédito.
Mirando hacia el futuro, la pregunta clave es si los mayores ingresos por exportaciones serán suficientes para mantener el carry trade con tasas negativas en un contexto de inflación persistente. A medida que la estacionalidad de la oferta de dólares se invierte después de julio/agosto, y considerando que gran parte de los dólares adquiridos por el BCRA se han destinado a pagar vencimientos de deuda, el panorama para el crédito y la política fiscal sigue siendo incierto. A diferencia de 2025, el año 2026 no es electoral, lo que podría ofrecer un margen para implementar políticas más efectivas, pero la falta de un horizonte claro sigue siendo un desafío para la economía argentina.
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