La producción de cobre en Perú, un metal clave para la economía del país, se enfrenta a un estancamiento significativo. En 2025, Perú produjo 2.8 millones de toneladas métricas finas (TMF) de cobre, lo que representa un crecimiento de apenas 1.2% en comparación con el año anterior, cuando la producción había caído un 0.7%. Este panorama se complica aún más con la reciente decisión del gobierno de poner en espera el proyecto Tía María, de Southern Perú, que se esperaba que impulsara la producción en los próximos años. A pesar de que la inversión en el proyecto puede continuar, la incertidumbre sobre su futura explotación genera preocupación entre los analistas y el sector minero.

El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha expresado su esperanza en que se resuelva la situación de Tía María. Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCRP, comentó que, aunque la inversión actual sigue, es fundamental encontrar una solución pronta a la resolución del proyecto. Esta situación se suma a la reciente pausa en las obras de Zafranal, otro proyecto cuprífero importante, que ha llevado a Teck Resources a reorganizar su enfoque en la región de Arequipa. Además, el año pasado, Newmont postergó su inversión de US$ 2,500 millones en Yanacocha Sulfuros, lo que refleja una tendencia preocupante en la inversión minera en el país.

A pesar de que el mercado global de metales está disfrutando de altos precios, Perú no está aprovechando esta oportunidad. En los primeros días de abril de 2026, el precio del cobre alcanzó los US$ 5.53 por libra, y el promedio para el año se sitúa en US$ 5.75 por libra, superando los niveles de 2025 y 2024. Sin embargo, la producción de cobre en Perú durante los primeros dos meses de 2026 fue de 449,519 TMF, lo que representa un crecimiento del 2.9%. Este aumento se debe principalmente a las operaciones de algunas empresas mineras, mientras que otras han reportado caídas en su producción.

En este contexto, es importante señalar que de las diez empresas que producen cobre en Perú, solo cuatro han registrado un aumento en su producción en comparación con el mismo período del año anterior. Compañía Minera Antamina, Minera Las Bambas, Compañía Minera Antapaccay y Minera Shouxin Perú son las excepciones, mientras que otras han visto retrocesos significativos. Además, 36 titulares mineros más pequeños han producido en conjunto 29,031 TMF en los primeros dos meses, lo que representa una caída del 10.9%. Esta situación pone de manifiesto que la producción de cobre está concentrada en pocas manos, lo que puede ser un riesgo para la estabilidad del sector.

Si se excluyen Tía María y Zafranal de la lista de proyectos con fechas claras para su puesta en marcha, Perú se queda con un solo proyecto, la optimización de Cerro Verde, programado para 2026. Los demás proyectos en cartera tienen fechas de inicio que van desde 2027 hasta 2032, lo que plantea un desafío para el próximo gobierno, que deberá trabajar para atraer inversiones y revitalizar el sector minero. La creciente competencia de otros países de la región, que han superado a Perú en términos de atractivo para la inversión minera, añade presión sobre el país para que actúe rápidamente y mejore su posición en el mercado.

La situación actual del sector minero en Perú es un reflejo de la necesidad de un marco regulatorio más favorable y de un enfoque más proactivo por parte del gobierno para fomentar la inversión. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estos proyectos y qué medidas se implementan para mejorar la situación del sector en el futuro. La capacidad de Perú para aprovechar los altos precios del cobre dependerá en gran medida de la resolución de los problemas actuales y de la implementación de políticas que incentiven la inversión en minería.