Hernán Lacunza, exministro de Economía, ha señalado que los ingresos en los sectores más vulnerables de Argentina han caído un 6% desde noviembre de 2023, mientras que los deciles más altos han experimentado una disminución del 1,7%. Este descenso se produce en un contexto donde la inflación alcanzó el 200% en 2023, impulsada por una expansión monetaria insostenible y subsidios generalizados que no reflejaban el costo real de los servicios. Lacunza destaca que la caída de ingresos fue abrupta, con una disminución inicial de aproximadamente un 20% a principios de 2024, lo que evidencia la fragilidad de la economía argentina y la necesidad de reformas estructurales urgentes.

La situación económica de Argentina se ha visto marcada por un consumo a dos velocidades. Mientras que los bienes durables, como autos y electrodomésticos, han visto un repunte del 11% en enero de 2026, los bienes no durables han caído un 5,4%. Este fenómeno se debe a la reaparición del crédito, que ha permitido a los consumidores financiar la compra de bienes durables, mientras que los productos de consumo diario, que no requieren financiamiento, han visto una disminución en la demanda. Esta dinámica resalta la desigualdad en el acceso al crédito y cómo afecta el poder adquisitivo de las familias, especialmente en un contexto donde el ingreso disponible ha acumulado cinco meses a la baja.

Lacunza también advierte sobre el impacto de los próximos aumentos de tarifas en la capacidad de ahorro de la clase media. Con ajustes de tarifas pendientes, el costo de los servicios públicos seguirá aumentando, lo que reducirá aún más el poder de compra de los hogares. Este escenario se complica por el hecho de que la mora general en el segmento de familias ha superado el 10% por primera vez en quince años, lo que podría erosionar la rentabilidad del sistema financiero, aunque Lacunza asegura que no hay un riesgo sistémico inminente.

En el ámbito político, Lacunza enfatiza la importancia de abordar las "luces amarillas" que indican problemas en el empleo privado y las reservas del país. Con un desempleo que ha subido del 5,7% al 7,5%, es crucial que el Gobierno escuche estas señales de alerta y ajuste su enfoque para evitar un estancamiento económico. La historia reciente de Argentina muestra que ignorar estas advertencias puede llevar a crisis más profundas, como se evidenció en la década de 1990.

Mirando hacia el futuro, Lacunza sugiere que el próximo año electoral será un momento crítico para el Gobierno de Javier Milei y su equipo. La clave será fortalecer las reservas y abordar los problemas estructurales de la economía antes de enfrentar la incertidumbre política. La capacidad del Gobierno para implementar reformas efectivas y mantener la estabilidad económica será fundamental para recuperar la confianza de los inversores y la población en general.