El reciente acuerdo entre Perú y China, que entró en vigencia tras dos años de negociaciones, establece una donación de 100 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente US$ 14 millones. Este convenio, oficializado el 3 de abril, busca impulsar proyectos de desarrollo previamente acordados entre ambos países. La donación se destinará a financiar iniciativas que han estado en espera por falta de recursos, especialmente en el ámbito de la infraestructura.

Entre los proyectos que podrían beneficiarse de esta donación se encuentra el puerto de Chancay, una de las inversiones más significativas de China en Perú. La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) ha estado trabajando en un paquete de 21 proyectos que suman S/ 821.6 millones, abarcando áreas como seguridad, transporte y saneamiento. Sin embargo, la falta de presupuesto ha dejado estas iniciativas en suspenso, lo que hace que la donación china sea crucial para su reactivación.

Otro proyecto destacado es la Hidrovía Amazónica, que busca conectar Perú con Brasil y facilitar el comercio entre el Atlántico y el Pacífico. Este proyecto ha sido de interés para China, que incluso había participado en su desarrollo a través del consorcio Cohidro, aunque se retiró en 2020. Sin embargo, las autoridades peruanas han manifestado su intención de relanzar este proyecto, lo que podría abrir nuevas oportunidades para la inversión china en la región.

La donación también podría destinarse a proyectos complementarios, como el Parque Industrial de Ancón, que se desarrollará por un consorcio chino y que se encuentra cerca del puerto de Chancay. Además, China ha sido seleccionada para brindar asistencia técnica en proyectos de irrigación en Perú, lo que sugiere que la colaboración entre ambos países podría extenderse a diversas áreas de desarrollo. La ejecución de estos proyectos será fundamental para mejorar la infraestructura y la conectividad en Perú, lo que a su vez podría tener un impacto positivo en la economía del país.

A medida que se avanza en la implementación de este convenio, será importante observar cómo el nuevo gobierno peruano, que asumirá en breve, gestionará estos fondos. La continuidad de la cooperación con China dependerá de la capacidad del gobierno para establecer un plan claro que trascienda los cambios políticos. En este sentido, el Plan de Acción Conjunta (PAC) 2024-2029, firmado por la administración anterior, podría servir como guía para el uso de los recursos y la definición de prioridades en la inversión pública.

En conclusión, la donación de China representa una oportunidad significativa para Perú en términos de desarrollo de infraestructura y mejora de la conectividad. Sin embargo, la efectividad de estos proyectos dependerá de la capacidad del gobierno peruano para gestionar los fondos y establecer un marco de colaboración sostenible con China. Los próximos meses serán cruciales para determinar el rumbo de estas iniciativas y su impacto en la economía peruana.