La economía peruana muestra signos de dinamismo en el inicio de 2026, con un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 3.5% en enero, tras un incremento del 3.4% en 2025. Aunque las cifras oficiales del primer trimestre se publicarán en mayo, tres indicadores clave sugieren un verano activo y optimista para el país. La recaudación del Impuesto General a las Ventas (IGV) interno, un termómetro de la demanda interna, alcanzó S/ 16,272 millones entre enero y marzo, lo que representa un aumento del 8.3% en comparación con los trimestres anteriores.

El consumo interno de cemento también ha mostrado un desempeño notable, con un crecimiento del 11.3% en el primer trimestre, casi igualando el 12.5% registrado en el último trimestre de 2025. Este aumento en el consumo de cemento es un indicador positivo, ya que refleja la actividad en el sector de la construcción y la confianza en la inversión pública y privada. La Asociación de Productores de Cemento (Asocem) reportó un despacho nacional de 1.1 millones de toneladas métricas, lo que representa un incremento del 16.78% respecto a marzo de 2025.

Otro indicador que destaca es la importación de bienes de consumo duradero, que creció un impresionante 31.3% en el primer trimestre de 2026. Este crecimiento es significativo, ya que los bienes duraderos, como electrodomésticos y vehículos, son generalmente considerados compras no esenciales que las familias tienden a posponer en tiempos de incertidumbre económica. Este aumento sugiere una recuperación del poder adquisitivo y una mejora en la confianza del consumidor, lo que podría impulsar el consumo privado en el futuro.

Sin embargo, la importación de bienes de capital, que está directamente relacionada con la inversión privada, creció solo un 9.3% en el verano, marcando la tasa más baja en cuatro trimestres. Esto podría indicar una desaceleración en la inversión en comparación con el dinamismo observado en otros sectores. La inversión en bienes de capital es crucial para el crecimiento a largo plazo, y su desaceleración podría ser un signo de cautela entre los inversores.

A medida que se espera la publicación de las cifras oficiales del primer trimestre, los analistas estarán atentos a cómo estos indicadores se traducen en un crecimiento sostenido. La recuperación de la economía peruana es un factor a considerar para los inversores en la región, especialmente en un contexto donde Brasil también muestra señales de crecimiento. Las decisiones de política económica del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y su impacto en la inflación y el tipo de cambio serán elementos clave a monitorear en los próximos meses.