- La producción de vehículos automotores cayó un 30,4% interanual en enero de 2026.
- Las exportaciones de vehículos experimentaron un descenso del 49% en el mismo mes.
- Se han perdido 38.971 empleos industriales registrados entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025.
- La tasa de desocupación aumentó del 6,4% al 7,5%, superando el 10% si se incluye la subocupación.
- La morosidad en tarjetas de crédito y préstamos personales alcanzó niveles récord en 16 años.
- La intermediación financiera creció un 17,2%, superando a sectores como la agricultura y la minería.
La industria argentina enfrenta un panorama sombrío, con una caída del 30,4% interanual en la producción de vehículos automotores en enero de 2026, un mes que también registró un descenso del 49% en las exportaciones de este sector. Este desbarranque se suma a un retroceso generalizado que acumula 19 meses consecutivos de contracción desde 2024, y 26 meses si se considera el periodo previo bajo el kirchnerismo. La situación es alarmante, ya que afecta a sectores clave que tradicionalmente generan empleo estable y bien remunerado, como el textil, la metalmecánica y la construcción.
Los datos oficiales del INDEC y otras entidades muestran que la producción de neumáticos cayó un 29,7%, mientras que el sector textil y de calzado también se vio gravemente afectado, con descensos del 23,9% y 32% respectivamente. La caída más pronunciada se observa en el rubro de equipos de informática y telecomunicaciones, que experimentó un descenso del 64,3%. En total, se han perdido casi 39.000 empleos industriales registrados entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, y la cifra asciende a más de 69.000 si se considera el periodo hasta agosto de 2023.
La provincia de Buenos Aires ha sido la más afectada por esta crisis industrial, que ha tenido repercusiones en el empleo y la economía regional. La construcción, aunque también ha enfrentado desafíos, ha mostrado un leve aumento del 0,9% en comparación con el año anterior, lo que contrasta con la caída del 5% en el PBI de la industria manufacturera. Este contexto revela un cambio en las prioridades económicas del país, donde la intermediación financiera ha crecido un 17,2%, superando a sectores como la agricultura y la minería, que han crecido un 16,1% y un 8,1% respectivamente.
La situación del empleo es crítica, con una tasa de desocupación que ha aumentado del 6,4% al 7,5%, y que supera el 10% si se incluye la subocupación. Además, la morosidad en tarjetas de crédito y préstamos personales ha alcanzado niveles récord en los últimos 16 años, lo que indica que muchas personas están recurriendo al endeudamiento para cubrir deudas existentes. Este ciclo de endeudamiento afecta a más de 35.000 empresas que enfrentan atrasos en sus créditos, lo que podría tener un efecto dominó en las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Con el horizonte de un plan de crecimiento que aún no se ha delineado claramente, el gobierno enfrenta el desafío de revertir esta tendencia negativa. La situación actual requiere una respuesta efectiva y coordinada que no solo aborde los problemas inmediatos, sino que también establezca un camino sostenible hacia la recuperación económica. La atención se centrará en cómo el ministro Luis Caputo y su equipo podrán implementar medidas que generen confianza y estabilidad en el sector industrial, vital para la economía argentina en el futuro cercano.
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