Según el último informe del Indec, la pobreza entre las personas mayores de 65 años en Argentina ha disminuido drásticamente, pasando del 17,6% en el segundo semestre de 2024 al 9,7% en el mismo período de 2025. Este dato, que a primera vista podría parecer alentador, contrasta con la realidad que viven muchos jubilados en el país. Graciela, una jubilada de 78 años que cobra la mínima, ha expresado que su situación económica ha empeorado, lo que pone en duda la veracidad de las estadísticas oficiales.

El Boletín Estadístico de la Seguridad Social indica que, en diciembre de 2025, 3,9 millones de jubilados recibían un promedio de $416 mil mensuales, mientras que 534.279 pensionados percibían $361 mil. Sin embargo, para no caer bajo la línea de pobreza, un adulto necesitaba $423.532 en ese mes. Esto sugiere que la mayoría de los jubilados están por debajo de lo necesario para cubrir sus necesidades básicas, lo que plantea serias dudas sobre la metodología utilizada para calcular el índice de pobreza.

La Universidad Católica Argentina (UCA) ha actualizado su informe sobre el haber mínimo jubilatorio real y ha encontrado que, desde mediados de 2025, estos haberes han perdido poder adquisitivo. En febrero de 2026, el haber mínimo jubilatorio fue de $359.254 sin bono compensatorio, y de $429.254 incluyendo un bono de $70 mil. Esto representa una caída del 8,1% en términos reales respecto a junio de 2024, lo que indica que, a pesar de la disminución en el porcentaje de pobreza, el poder adquisitivo de los jubilados sigue en declive.

Fernando Gallegos Piderit, autor del informe de la UCA, señala que la discrepancia entre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la Canasta Básica Total (CBT) utilizada para calcular el índice de pobreza es significativa. La CBT ha aumentado menos que el IPC en el período analizado, lo que podría estar distorsionando la percepción de la pobreza. Además, la metodología de cálculo se basa en datos de 2004-2005, lo que la hace obsoleta y poco representativa de la realidad actual de los hogares argentinos.

Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad, ha cuestionado la validez de las cifras oficiales, afirmando que la pobreza es mucho más alta de lo que se reporta. La Defensoría recibe numerosos casos de personas que enfrentan dificultades económicas y de acceso a servicios de salud, lo que sugiere que la pobreza multidimensional no está siendo adecuadamente considerada en las estadísticas. La falta de insumos y las demoras en el sistema de salud, como las que enfrenta el PAMI, son ejemplos claros de cómo la situación de los jubilados es más compleja de lo que indican los números.

A medida que se avanza hacia 2026, es crucial monitorear cómo se ajustan las políticas públicas en respuesta a estas realidades. La situación de los jubilados y pensionados en Argentina es un indicador clave de la salud económica del país. Las próximas elecciones y las decisiones que tomen los nuevos funcionarios sobre el sistema de jubilaciones y pensiones serán determinantes para el futuro de millones de argentinos. La necesidad de una revisión integral de las políticas de bienestar social es más urgente que nunca, especialmente en un contexto donde la inflación y el costo de vida siguen presionando a los sectores más vulnerables de la población.