Un reciente informe de la consultora Mercer, en colaboración con Banco Santander, ha revelado una alarmante estadística sobre el futuro de las jubilaciones en Argentina. La brecha entre el ingreso actual y el que se percibirá tras la jubilación alcanza un 51% para aquellos con salarios medios y altos. Esto significa que, al dejar la vida laboral activa, el monto que recibirán como jubilación será aproximadamente la mitad de lo que ganaban en su último empleo. Esta situación se agrava para los autónomos y monotributistas, quienes, independientemente de sus ingresos, suelen recibir una jubilación mínima o cercana a ella, lo que pone en riesgo su bienestar financiero en la etapa de retiro.

La jubilación máxima que se informó por Anses para abril es de $2.560.000, lo que se traduce en un desafío significativo para quienes intentan planificar su futuro. En Argentina, existe un tope a los aportes previsionales, lo que limita el monto del haber previsional. Además, la creciente longevidad y la disminución de la natalidad complican aún más el panorama, generando un sistema que no puede sostenerse a largo plazo. Según el análisis de Mercer, el país enfrenta dos desafíos cruciales: la creciente brecha entre el ingreso activo y el de jubilación, y la longevidad como un nuevo riesgo financiero.

La expectativa de vida en aumento requiere que las personas no solo acumulen ahorros, sino que también planifiquen cómo utilizar esos ahorros para generar ingresos durante su jubilación. Dolores Liendo, Wealth Leader de Mercer, enfatiza que el tiempo de vida en retiro se está alargando, lo que exige una planificación más rigurosa. Flavio Castro, de Criteria, añade que la caída de la tasa de natalidad global significa que habrá menos aportantes al sistema y más beneficiarios, lo que pone en duda la viabilidad del modelo actual de jubilación.

Para enfrentar esta realidad, es crucial comenzar a ahorrar y a invertir de manera constante. Damián Vlassich, de IOL, señala que la clave no solo radica en el monto ahorrado, sino en el tiempo de inversión. Por ejemplo, una persona que ahorra 100 dólares al mes durante 20 años podría acumular alrededor de 24.000 dólares. Sin embargo, si esos ahorros se invierten con un rendimiento promedio del 4% anual, el capital acumulado podría superar los 36.000 dólares, y al incorporar instrumentos con mayor potencial, como los que siguen índices internacionales, el monto podría alcanzar más de 52.000 dólares. La diferencia radica en la estrategia de inversión.

Es fundamental que los ahorradores se enfoquen en maximizar sus ahorros, gestionar sus gastos y diseñar una estrategia de inversión diversificada. La regla del 4% puede ayudar a calcular el capital necesario para una jubilación sin estrés financiero. Por ejemplo, para obtener una renta pasiva de 1.000 dólares al mes, se necesitaría un capital acumulado de 300.000 dólares, lo que permitiría retirar esa cantidad anualmente sin tocar el capital. A medida que se acerque la jubilación, la estrategia debe cambiar de crecimiento a protección del capital acumulado, diversificando la cartera para equilibrar crecimiento y estabilidad.

Finalmente, Rodrigo Bermúdez, de Santander Asset Management, destaca la importancia de planificar la etapa de 'desacumulación', donde se convierte el capital ahorrado en ingresos sostenibles. Para ello, es esencial considerar factores como la inflación, la secuencia de retornos y la liquidez a largo plazo. En este contexto, la planificación financiera se convierte en una herramienta vital para asegurar un retiro digno y estable, especialmente en un entorno económico incierto como el actual, donde la inflación en marzo alcanzó el 3% en la Ciudad de Buenos Aires, afectando aún más el poder adquisitivo de los futuros jubilados.