La Bolsa Mexicana de Valores cerró la sesión del viernes con una caída del 0.41%, ubicándose en 70,023.39 puntos. Este retroceso se produce en un contexto de toma de utilidades y un desempeño mixto en Wall Street, donde el Dow Jones cayó un 0.56% y el S&P 500 un 0.12%, mientras que el Nasdaq logró un leve avance del 0.35%. La situación se complica por la creciente preocupación sobre la inflación en Estados Unidos y la evolución del conflicto en Medio Oriente, lo que ha llevado a los inversores a adoptar una postura más cautelosa.

El peso mexicano, sin embargo, ha logrado una notable apreciación, cerrando en 17.30 unidades por dólar tras una subida diaria del 0.37%. Esta apreciación semanal del 3.36% marca el mejor desempeño del peso desde septiembre de 2024. A pesar de la caída del índice S&P/BMV IPC, la fortaleza del peso y su capacidad para mantenerse por encima de los 70,000 puntos sugiere que el mercado tiene una base de soporte, a la espera de mayor claridad en el entorno global.

En el ámbito macroeconómico, la inflación en Estados Unidos sorprendió al alza, alcanzando un 3.3% anual en marzo, un incremento significativo desde el 2.4% del mes anterior y el nivel más alto desde mayo de 2024. Aunque este dato se sitúa ligeramente por debajo de las expectativas del mercado, que anticipaban un 3.4%, refuerza la percepción de que las presiones inflacionarias son persistentes. Esto podría influir en la política monetaria de la Reserva Federal, que se encuentra bajo presión para ajustar las tasas de interés en respuesta a la inflación.

Los precios del petróleo también han experimentado una caída significativa, con el WTI cerrando a 96.57 dólares por barril, lo que representa una disminución del 1.33%. Esta tendencia a la baja se ha consolidado a lo largo de la semana, en parte debido a la expectativa de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, la incertidumbre persiste sobre la reanudación del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, una vía crucial para el suministro global de crudo. La falta de claridad sobre la reapertura total de esta ruta podría seguir afectando los precios del petróleo en el corto plazo.

De cara al futuro, se anticipa que el peso mexicano oscile entre 17.25 y 17.42 por dólar en el mercado overnight, en un contexto de agenda económica ligera pero con riesgos geopolíticos que podrían influir en la estabilidad del tipo de cambio. Los inversores deberán estar atentos a las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, que se llevarán a cabo este fin de semana en Pakistán, ya que cualquier avance o retroceso en este ámbito podría tener repercusiones significativas en los mercados financieros.

En resumen, la combinación de un peso fuerte, la caída en los precios del petróleo y la presión inflacionaria en Estados Unidos crea un entorno complejo para los inversores. La evolución de estos factores será crucial para determinar las tendencias en los mercados financieros en las próximas semanas.