El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina investiga un posible caso de scrapie en ovinos, una enfermedad neurodegenerativa mortal que podría comprometer el estatus sanitario del país como libre de esta patología. La situación ha generado preocupación en el sector privado, que teme una suspensión de exportaciones no solo de ovinos, sino también de otros productos como lácteos, alimentos para mascotas y subproductos cárnicos, especialmente hacia mercados clave como China.

Recientemente, se han filtrado documentos internos del Senasa que indican que Argentina ha perdido su estatus de país libre de scrapie. A partir de este viernes, se detendrá la emisión de certificados necesarios para la exportación de productos de origen animal, lo que podría tener un impacto significativo en las ventas al exterior. Este cambio en la normativa sanitaria se produce en un contexto donde Argentina había firmado protocolos sanitarios multiespecies que garantizaban su condición de libre de esta enfermedad, lo que ahora se ve comprometido.

El caso en cuestión se originó en un establecimiento de Santa Fe, donde se importaron carneros y ovejas de pedigree de Paraguay. Algunos de estos animales comenzaron a mostrar síntomas compatibles con el scrapie, lo que llevó a su sacrificio y a la activación de protocolos sanitarios. A pesar de que el scrapie es considerado una enfermedad exótica en Argentina y no se han confirmado casos previos, la situación actual podría obligar al país a renegociar los acuerdos sanitarios con los países que exigen que las importaciones provengan de naciones libres de esta enfermedad.

Las implicancias de esta situación son amplias. Los exportadores de productos ovinos y lácteos, especialmente aquellos que tienen como destino mercados como Argelia y China, podrían enfrentar restricciones severas. La pérdida del estatus sanitario no solo afectará las exportaciones directas de ovinos, sino que también podría repercutir en otros sectores relacionados, como el de los lácteos y los alimentos para mascotas, que dependen de la credibilidad del sistema sanitario argentino. Esto podría traducirse en pérdidas económicas significativas para el sector agropecuario, que ya enfrenta desafíos en un contexto de alta inflación y costos de producción elevados.

A futuro, es crucial monitorear la evolución de la investigación del Senasa y los resultados de los estudios diagnósticos que se están llevando a cabo. La respuesta de los mercados internacionales y la posibilidad de renegociar protocolos sanitarios serán determinantes para la recuperación del estatus de libre de scrapie. Además, se deberá prestar atención a las reacciones de los países importadores y a las medidas que puedan implementar en respuesta a esta situación. La próxima semana podría ser clave para entender el alcance de las consecuencias de este caso y cómo afectará a las exportaciones argentinas en el corto y mediano plazo.