En medio de la escalada de precios del petróleo, que superó los 120 dólares por barril, la empresa brasileña Gás Verde se posiciona como un modelo de resiliencia en el sector energético. A diferencia de muchas empresas que dependen de la volatilidad del crudo, Gás Verde ha optado por contratos indexados al IPCA, lo que le permite mantener la estabilidad de precios en un contexto de crisis global. Esta estrategia ha sido clave para su crecimiento, ya que la compañía planea construir el mayor complejo de producción de biometano del mundo en Seropédica, Río de Janeiro, con una capacidad proyectada de hasta 280 mil metros cúbicos por día.

La expansión de Gás Verde no solo se limita a la producción de biometano, sino que también incluye la producción de CO₂ verde, un subproducto que puede ser utilizado en diversas industrias, desde bebidas hasta la congelación de alimentos. La planta de Seropédica ya produce 100 toneladas de CO₂ verde al día, lo que representa un avance significativo en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Este enfoque hacia la economía circular se ve reflejado en su colaboración con Ecourbis en São Paulo, donde el biometano se utiliza para descarbonizar la flota de recolección de residuos.

Con el diesel alcanzando precios superiores a 7,30 reales en Brasil y la revisión tarifaria del gas natural actualizándose trimestralmente, la presión sobre los combustibles fósiles se intensificará en los próximos meses. La estrategia de Gás Verde de desvincularse de los precios internacionales del petróleo y del dólar mediante contratos atados al IPCA podría ser un modelo a seguir para otras empresas en la región. Además, la Ley del Combustible del Futuro, que establece un mínimo de biometano en la matriz energética, crea un piso de demanda estructural que beneficiará a los productores de biocombustibles.

El contrato firmado con Mondelēz Brasil, que prevé el suministro de biometano para su planta en Vitória de Santo Antão, es un claro ejemplo de cómo la industria está comenzando a integrar fuentes de energía renovables en su operación. Este acuerdo no solo contribuirá a la sostenibilidad de la empresa, sino que también permitirá evitar la emisión de 6 mil toneladas de CO₂ durante su vigencia. La capacidad de Gás Verde para asegurar contratos a largo plazo y su enfoque en la sostenibilidad la posicionan favorablemente en un mercado que cada vez más prioriza la responsabilidad ambiental.

A medida que Gás Verde avanza hacia su objetivo de alcanzar 650 mil metros cúbicos de biometano por día para 2029, la atención se centrará en cómo la empresa puede replicar su modelo en otras regiones de Brasil y en el resto de América Latina. La creciente demanda de biocombustibles y la presión regulatoria para reducir las emisiones de carbono sugieren que el futuro del biometano en la región es prometedor. Las empresas argentinas, que enfrentan desafíos similares en el sector energético, podrían encontrar en este modelo una fuente de inspiración para diversificar sus fuentes de energía y reducir su dependencia de los combustibles fósiles.