En un contexto de creciente proteccionismo a nivel mundial, los exportadores argentinos han alzado la voz para solicitar al gobierno que les "saquen el pie de encima". En un evento organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), su presidente, Fernando Landa, hizo un llamado a avanzar hacia una normalización del comercio exterior. En el último año, el panorama internacional ha estado marcado por la incertidumbre, especialmente tras las políticas proteccionistas implementadas por la administración de Donald Trump, que han alterado las reglas del comercio global que habían prevalecido desde la Segunda Guerra Mundial.

Desde 2020, se ha observado un aumento en las políticas industriales en países como Brasil, México y en la Unión Europea. En este contexto, las medidas de defensa comercial han crecido significativamente, alcanzando los niveles más altos de acciones anti dumping en la última década. Actualmente, uno de cada cinco dólares de importaciones en el mundo está sujeto a restricciones, una cifra que se ha duplicado en comparación con 2022. Esta tendencia global contrasta con la postura del gobierno argentino, que ha optado por no abrir nuevos casos de dumping, lo que ha generado preocupación entre los exportadores locales.

El gobierno de Javier Milei ha decidido centrarse en la ampliación de acuerdos comerciales para diversificar mercados, buscando mitigar los riesgos asociados al contexto global. Recientemente, Argentina logró acuerdos significativos con Estados Unidos y la Unión Europea, aunque estos aún presentan interrogantes. Por ejemplo, el acuerdo con Estados Unidos se ve afectado por la anulación de aranceles que había impuesto Trump, lo que limita los beneficios que Argentina podría obtener. Asimismo, el acuerdo con la Unión Europea, que comenzará a regir de manera provisional el 1 de mayo, aún no ha definido cómo se repartirán las cuotas dentro del Mercosur, lo que genera incertidumbre sobre su efectividad.

Ante estos desafíos, la CERA ha presentado 244 propuestas para dinamizar las exportaciones, que incluyen la reducción de la presión impositiva y la eliminación de la obligación de liquidar el 100% de las ventas en divisas. Esta medida, que obliga a los exportadores a transformar sus ingresos en pesos argentinos dentro de plazos específicos, es comparada con regulaciones de países como Pakistán y Libia. Además, se ha reportado un aumento en la deuda del Estado con los exportadores, que ha crecido a medida que las devoluciones de reintegros e IVA han disminuido, lo que ha generado un atraso en los pagos que afecta tanto a grandes empresas como a pymes.

El Índice del Tipo de Cambio Real Multilateral, que mide el precio relativo de los bienes y servicios de Argentina frente a sus principales socios comerciales, ha caído un 15% desde octubre, lo que complica aún más la situación de los exportadores. La devaluación del peso no ha mostrado una correlación directa con el aumento de las exportaciones a largo plazo, y la volatilidad del tipo de cambio continúa siendo un factor de preocupación. En este marco, el número de exportadores se mantiene estable, pero las ventas al exterior, aunque han crecido un 9,3% interanual en 2025, aún están por debajo de los niveles históricos alcanzados en 2022.

A medida que se acercan las fechas de implementación de los nuevos acuerdos comerciales y se resuelven las incertidumbres sobre las políticas internas, será crucial observar cómo el gobierno argentino responde a las demandas de los exportadores. La capacidad de Argentina para adaptarse a las dinámicas del comercio internacional y resolver las tensiones internas podría determinar su competitividad en el mercado global en los próximos meses.