- El proyecto Saddn de Techint alcanzó un 96% de avance y ya transporta agua desalinizada.
- Codelco, la principal minera chilena, produce el 20% del cobre mundial y se beneficiará del nuevo sistema de agua.
- Chile busca que el agua del mar represente el 66% del consumo minero para 2034, en comparación con el 43% actual.
- La inversión en desalinización es crucial, aunque encarece el costo del agua hasta cinco veces.
- Argentina podría replicar este modelo para sus proyectos mineros de cobre en el norte, utilizando agua del mar chileno.
- El éxito de este proyecto podría influir en los precios internacionales del cobre y en la capacidad de Argentina para desarrollar su industria minera.
Techint Ingeniería y Construcción ha alcanzado un avance del 96% en su ambicioso proyecto de desalinización y transporte de agua desde el océano Pacífico hacia las minas de cobre en Chile. Este sistema, conocido como Saddn, permitirá a la minería chilena reducir su dependencia del agua continental, un recurso cada vez más escaso. En una región donde la minería representa un pilar fundamental de la economía, el primer flujo de agua desalinizada ya ha sido registrado, marcando un hito significativo en la fase final del proyecto.
El ducto de 160 kilómetros transportará agua desde la costa hasta más de 3000 metros de altura, abasteciendo a las operaciones mineras del Distrito Norte de Codelco, que produce aproximadamente el 20% del cobre mundial. Este cambio hacia el uso de agua desalinizada es parte de una estrategia más amplia de Chile, que busca que para 2034, el agua del mar represente el 66% del consumo en la minería, en comparación con el 43% actual. Este cambio es crucial, dado que hace una década, más del 90% del agua utilizada en la industria provenía del deshielo, lo que ha generado tensiones con el uso de agua para consumo humano.
La inversión en plantas de desalinización, aunque encarece el costo del agua hasta cinco veces, se ha vuelto esencial para el desarrollo sostenible de la minería. Actualmente, Chile cuenta con 24 plantas de desalinización, de las cuales casi el 80% de la producción se destina a la minería. Este contexto plantea una oportunidad para Argentina, que podría beneficiarse de soluciones similares en sus proyectos mineros de cobre en el norte del país, donde se están llevando a cabo exploraciones.
La conexión entre los yacimientos de cobre en Chile y Argentina es notable, ya que muchos de ellos son binacionales. A medida que los proyectos en Argentina evolucionen, se espera que también utilicen agua industrial del mar chileno. Esto podría ser más viable que depender del agua del Paraná, que resulta considerablemente más costosa. La construcción de una infraestructura de desalinización en Argentina podría ser un paso estratégico para el desarrollo de su industria minera, especialmente en un contexto donde la demanda de cobre sigue en aumento a nivel global.
A medida que el proyecto de Techint se acerca a su finalización, es importante monitorear cómo este avance impactará en la producción de cobre chilena y, por ende, en los precios internacionales del metal. Con Chile produciendo un cuarto de la oferta mundial de cobre, cualquier cambio en su capacidad de producción podría influir en el mercado global. Además, la capacidad de Argentina para desarrollar sus propios proyectos mineros dependerá de la implementación de soluciones de agua sostenible, lo que podría abrir nuevas oportunidades de inversión en la región.
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