Fitch Ratings ha confirmado la calificación de la nota de México en ‘BBB-’ con perspectiva estable, lo que significa que el país mantiene su grado de inversión. Este estatus se atribuye a un marco de política macroeconómica prudente, finanzas externas amplias y una economía diversificada. La agencia de calificación subrayó que la perspectiva estable refleja la expectativa de que la economía mexicana evitará escenarios de deterioro severos, a pesar de las incertidumbres comerciales que enfrenta el país.

La calificación ‘BBB-’ es la última en la escala de Fitch que se considera grado de inversión. La agencia destacó que existe un margen para soportar el aumento proyectado de la deuda soberana en relación al PIB durante el período de pronóstico. Sin embargo, Fitch también advirtió que la economía de México se enfrenta a limitaciones significativas, incluyendo un crecimiento moderado a largo plazo, indicadores de gobernanza débiles y desafíos fiscales relacionados con una base de ingresos baja.

En el contexto de la economía mexicana, el PIB logró evitar una recesión en 2025, superando las expectativas de Fitch, a pesar de las tensiones comerciales provocadas por el proteccionismo de Donald Trump y las reformas que han afectado la confianza empresarial. Se proyecta que el crecimiento se acelerará al 1.7% en 2026, impulsado por la disminución de los efectos negativos de las políticas fiscales y monetarias, así como por el impulso que generará el Mundial de Fútbol 2026. Sin embargo, Fitch advierte que aún no se ha consolidado una recuperación firme.

La administración de Claudia Sheinbaum ha hecho esfuerzos significativos para aumentar la inversión en el país, pero estos esfuerzos podrían verse obstaculizados por las preocupaciones del sector privado sobre las reformas institucionales, especialmente en lo que respecta a una reforma judicial y a la agencia tributaria. Además, Fitch indicó que Pemex, la empresa estatal de petróleo, ha experimentado cierto alivio en 2025 gracias a operaciones de apoyo soberano, pero se espera que continúe necesitando apoyo recurrente debido a sus pasivos contingentes y las pérdidas en refinación.

A futuro, Fitch ha señalado que varios factores podrían conducir a una rebaja de la calificación. Un aumento continuo y rápido de la deuda en relación al PIB, la falta de consolidación fiscal y la materialización de pasivos contingentes de Pemex son algunos de los riesgos identificados. Asimismo, un shock económico severo y prolongado relacionado con acontecimientos comerciales podría llevar a una reevaluación de la calificación. Por otro lado, Fitch podría considerar una mejora en la nota de México si se logra una consolidación fiscal que sitúe la deuda/PIB en una trayectoria descendente y si se presentan mejores perspectivas de inversión y crecimiento potencial.

Los inversores deben estar atentos a la evolución de las políticas fiscales y monetarias en México, así como a los resultados de las reformas institucionales que se están llevando a cabo. La próxima evaluación de Fitch y los resultados económicos del primer trimestre de 2026 serán eventos clave a seguir para entender la dirección futura de la calificación y su impacto en los mercados financieros.