El dólar oficial en Argentina ha experimentado una caída significativa, cerrando en $1395 en la ventanilla del Banco Nación, lo que representa una disminución de $10 respecto al cierre anterior, marcando así el valor más bajo desde finales de marzo. Este descenso se atribuye principalmente al aumento de las liquidaciones por parte del complejo agroexportador, que se espera que aporte una mayor oferta de divisas en el mercado de cambios durante los próximos dos meses. Esta situación ha permitido al Banco Central (BCRA) adquirir US$457 millones en reservas, la segunda compra más alta desde abril de 2024, lo que refuerza la posición del BCRA en el mercado cambiario.

En el contexto internacional, el riesgo país argentino se ha acercado a los 550 puntos básicos, aunque la fragilidad del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ha generado cautela en los mercados. Las acciones argentinas han mostrado un comportamiento volátil, con la bolsa porteña cerrando sin variaciones significativas en 2.998.770 unidades. A pesar de un inicio positivo, las acciones de empresas como Transener, Irsa y Edenor sufrieron caídas, lo que refleja la incertidumbre en el entorno económico global.

El tipo de cambio mayorista se negoció a $1371,17, con una caída diaria de $10,45, lo que aleja aún más al dólar del techo de la banda de flotación, actualmente situada en $1671,07. La estacionalidad y el contexto internacional parecen jugar a favor del peso argentino, con la liquidación de exportadores del agro que podría reforzar la oferta de divisas en los próximos meses. Sin embargo, la situación geopolítica sigue siendo un factor de riesgo, especialmente con el petróleo estabilizándose cerca de los US$95, lo que podría afectar las presiones inflacionarias en Argentina.

Para los inversores, la baja del riesgo país, que terminó la semana en 553 puntos básicos, sugiere un leve alivio en el costo de financiamiento, aunque el acceso a los mercados internacionales por parte del Gobierno sigue siendo incierto. Según analistas, el Tesoro argentino no priorizará el acceso a financiamiento externo en el corto plazo, a menos que las condiciones sean claramente favorables. Esto podría limitar las oportunidades de inversión en el país, a pesar de la reciente mejora en los precios de los títulos soberanos de deuda.

De cara al futuro, es crucial monitorear la evolución de las liquidaciones agroexportadoras y su impacto en la oferta de divisas, así como la situación geopolítica en Medio Oriente. La reactivación de flujos hacia Argentina podría abrir nuevas oportunidades para emisiones corporativas, que se habían visto estancadas en meses anteriores. Además, se debe prestar atención a las decisiones del BCRA en relación a la política monetaria y la tasa de interés, que podrían influir en el comportamiento del dólar y en la inflación en el país.