- DTA Engenharia fue descalificada por no presentar garantías exigidas en la licitación de la Hidrovía.
- Jan De Nul y DEME son las únicas empresas que continúan en la carrera por la privatización, con un potencial de ingresos de 15.000 millones de dólares.
- Se espera que el ganador de la licitación invierta más de 10.000 millones de dólares, con un retorno que tardará siete años en materializarse.
- Los ingresos por peajes podrían crecer de 289 millones a 913 millones de dólares en el transcurso de la concesión, beneficiando a los productores.
- Los costos operativos aumentarán de 203 millones a 535 millones de dólares, impactando en los precios de los productos exportados.
El Gobierno argentino ha descalificado a DTA Engenharia, una de las tres empresas que competían por la privatización de la Hidrovía, dejando en carrera a las belgas Jan De Nul y DEME. Esta decisión se basa en que DTA no presentó las garantías exigidas, específicamente la garantía de mantenimiento de oferta de 20 millones de dólares. La privatización de la Hidrovía representa un negocio potencial de 15.000 millones de dólares en ingresos a lo largo de 25 años, controlando la principal vía fluvial de Sudamérica.
La Hidrovía es crucial para el transporte de mercancías en la región, con un volumen de carga que alcanza los 100 millones de toneladas anuales, provenientes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Jan De Nul, que tiene experiencia previa como concesionario del dragado y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal, y DEME, que fue el único oferente en el fallido proceso de privatización del año pasado, ahora competirán en las próximas etapas de evaluación. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación ha establecido un cronograma que incluye la evaluación de las ofertas técnicas y económicas, siendo esta última la más relevante para determinar al ganador.
El proceso de licitación está estructurado en varias etapas. En la primera, se evaluaron los antecedentes operativos y la capacidad técnica y financiera de los oferentes. La próxima fase implicará la presentación de impugnaciones al dictamen de descalificación, que se espera dure siete días. Posteriormente, se abrirá el Sobre 2, donde se calificará el Plan de Trabajo, y finalmente, se evaluarán las ofertas económicas. La propuesta económica deberá garantizar la tarifa más baja posible para los productores, lo que es fundamental para el sector agroindustrial argentino, que depende de estas vías de transporte.
La inversión inicial para el ganador de la licitación se estima en más de 10.000 millones de dólares, con un retorno esperado que tardará alrededor de siete años en comenzar a generar ganancias. Durante los primeros seis años, se anticipa que el flujo de caja libre será negativo, ya que el concesionario deberá desembolsar entre 100 y 160 millones de dólares anuales. Sin embargo, se proyecta que los ingresos por peajes aumenten significativamente, comenzando en 289 millones de dólares y alcanzando hasta 913 millones en el último año de concesión, impulsados por el crecimiento en el volumen de exportaciones y un aumento gradual de las tarifas.
La importancia de esta licitación radica no solo en los ingresos que generará, sino también en su impacto en la competitividad del sector agroindustrial argentino. Los costos de operación, que se espera que aumenten de 203 millones a 535 millones de dólares al final de la concesión, son un factor a considerar para los productores, ya que estos costos se trasladan a los precios de los productos. La licitación de la Hidrovía, junto con el proyecto del Belgrano Cargas, se posiciona como uno de los grandes negocios de las próximas décadas en la región, lo que podría influir en la dinámica económica de Argentina y sus vecinos.
A futuro, será crucial monitorear el avance de las impugnaciones y la apertura de las ofertas económicas. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación tiene el desafío de asegurar un proceso transparente y competitivo que beneficie a todos los actores involucrados. La finalización de este proceso podría tener implicaciones significativas para la infraestructura de transporte en Sudamérica y, por ende, para el comercio regional, especialmente en un contexto donde la economía argentina busca estabilizarse y crecer.
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