La rentabilidad del sector de la construcción privada en Argentina ha caído a niveles mínimos, afectada por un aumento de costos que ha superado el 120% en dólares en los últimos meses. Este incremento se ha producido en un contexto de inflación acumulada de casi el 15% y una caída del 6% en la cotización del dólar, lo que ha generado un fuerte aumento de precios y costos en dólares para todos los sectores, especialmente en la construcción. Según la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), el costo de construcción saltó un 12% en dólares entre octubre y enero, mientras que los costos en pesos aumentaron un 16%. Esta situación ha llevado a una disminución en la rentabilidad y ha enlentecido el ritmo de los desarrollos y construcciones en el país.

El panorama se complica aún más por la debilidad de la demanda, que no convalida nuevos aumentos de precios en los inmuebles. A pesar de que el ritmo de los permisos de edificación se ha mantenido sin grandes variaciones, se comienzan a notar rezagos en algunas obras. Manuel Valdés, director comercial de CRIBA, señala que aunque su empresa sigue desarrollando proyectos, la construcción para terceros ha ralentizado, lo que podría impactar en los plazos de finalización y entrega. En barrios cerrados, por ejemplo, se ha pasado de tener 50 casas en construcción a solo tres en algunos casos, lo que refleja una caída significativa en la actividad.

La tendencia al alza de los costos de construcción se ha mantenido durante más de dos años. Desde el cambio de gobierno a fines de 2023, el Índice CAC ha crecido a una tasa apenas superior a la inflación general, pero la brecha con respecto a la evolución del dólar se ha ampliado considerablemente. A pesar de que los salarios en el sector han perdido poder adquisitivo, el costo de la mano de obra ha aumentado en dólares, lo que ha llevado a los desarrolladores a buscar formas de reducir costos mediante la importación de insumos. La eliminación de trabas burocráticas para la importación de materiales ha permitido que la llegada de productos desde Brasil y otros países crezca, lo que ha ayudado a moderar el aumento de precios de los materiales en el último año.

Sin embargo, los desarrolladores enfrentan el desafío de no poder trasladar estos mayores costos a los precios de venta. Actualmente, el costo de construcción del metro cuadrado más económico se sitúa en torno a los 1.500 dólares, y al sumar el valor del terreno y otros gastos, el costo total del proyecto supera los 2.500 dólares por metro cuadrado. Esto ha llevado a los constructores a reducir al mínimo sus márgenes de ganancia. El número de escrituras en la Ciudad de Buenos Aires, que había alcanzado un volumen récord el año pasado, ha comenzado a caer, con una disminución del 16,9% en febrero en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta caída se atribuye a la falta de crédito hipotecario, que se disparó antes de las elecciones pero se ha vuelto escaso desde entonces.

A futuro, el sector constructor espera que las tasas de interés se reacomoden a la baja, lo que podría reactivar los préstamos hipotecarios. En marzo, se observó un aumento del 3,8% en las líneas de créditos hipotecarios, lo que podría ser una señal positiva. Sin embargo, la mayoría de estos créditos se están destinando al mercado de viviendas usadas, y el acceso a financiamiento para proyectos en construcción sigue siendo limitado. La expectativa es que, si se alinean las variables económicas, el sector podría experimentar un repunte en los desarrollos, aunque el contexto actual sigue siendo incierto y marcado por la inflación en dólares y la fluctuación del tipo de cambio.