El programa Rotas de Integração Sul-Americana, lanzado a finales de 2023, busca conectar la infraestructura brasileña con la de otros países de América del Sur, con el objetivo de dinamizar el comercio en la región. A pesar de que algunos expertos muestran escepticismo sobre la viabilidad de ciertos corredores logísticos, se están llevando a cabo numerosas obras de infraestructura. Hasta la fecha, se han previsto 190 intervenciones que incluyen 65 rodovias, 40 hidrovías, 35 aeropuertos, 21 puertos, 9 ferrovías, 15 infovías y 5 líneas de transmisión eléctrica, con un total de inversión estimado en R$ 95 mil millones, de los cuales más de R$ 70 mil millones provienen del sector privado a través de concesiones.

Las cinco rutas del programa son: Isla de las Guianas (Rota 1), Amazónica (Rota 2), Quadrante Randon (Rota 3), Bioceánica de Capricórnio (Rota 4) y Bioceánica do Sul (Rota 5). Las rutas 4 y 5 son consideradas las más viables, ya que están parcial o totalmente implementadas y enfrentan menos desafíos en términos de licenciamiento ambiental. Sin embargo, Paulo Resende, coordinador del Núcleo de Logística y Infraestructura de la Fundación Dom Cabral, sostiene que no hay suficiente demanda para justificar la construcción de todas las rutas, sugiriendo que solo uno o dos corredores son realmente necesarios.

La integración de las cadenas productivas y la mejora de la infraestructura logística podrían casi duplicar el volumen de comercio en la región. Actualmente, solo el 15% de las exportaciones de América del Sur se quedan en el continente, en comparación con el 28,25% de 1998. Además, se espera que la conexión con los puertos de Colombia, Ecuador, Perú y Chile reduzca costos de flete y distancias, facilitando el comercio exterior, especialmente con Asia. Esto podría ser un factor clave para los productores argentinos que buscan diversificar sus mercados de exportación.

Los especialistas destacan que el programa tiene el potencial de transformar la logística en Brasil. Claudio Graeff de KPMG señala que la matriz de transporte actual se basa en el modo rodoviario, lo que presenta deficiencias en la infraestructura ferroviaria y fluvial. La necesidad de más inversiones en puertos es evidente, y la idea de utilizar el Pacífico como una alternativa para el transporte de mercancías se considera razonable para obtener beneficios económicos a largo plazo. Sin embargo, Gustavo Gusmão de EY Brasil advierte que los principales obstáculos para la ejecución de las obras se encuentran en los países vecinos, aunque Brasil ha mejorado su capacidad de planificación e inversión en infraestructura.

Hasta ahora, se han implementado más de 10.589 kilómetros de fibra óptica, beneficiando a cuatro millones de personas en 52 municipios de regiones con baja conectividad. La meta es instalar 6.480 kilómetros de nuevas líneas de transmisión para 2027. En la Rota 1, se han completado obras significativas, como la restauración de la BR-174 en Amazonas y la construcción de un terminal hidroviario en Santana. Sin embargo, los estudios también indican que la viabilidad de las rutas 1, 2 y 3 enfrenta desafíos como la estacionalidad de las hidrovías y la insuficiencia de producción en algunos estados para justificar la creación de corredores hacia el Pacífico.

En términos de implicancias para los inversores, la mejora en la infraestructura logística podría abrir nuevas oportunidades de comercio y exportación, especialmente para los productos argentinos que buscan acceder a mercados más amplios. Con la finalización de obras clave en las rutas, se espera que el comercio regional se expanda, lo que podría beneficiar a las empresas que operan en el sector agroindustrial y de transporte. A medida que se avance en la implementación de estas rutas, será crucial monitorear el progreso de las obras y su impacto en el comercio regional, así como la respuesta de los mercados a estas mejoras en la infraestructura.