El costo del frete rodoviario en Brasil ha experimentado un aumento significativo, alcanzando un promedio de R$ 7,67 en enero de 2026, lo que representa un incremento del 10% en comparación con el año anterior. Este aumento se ha visto impulsado por una combinación de factores, incluyendo la elevada tasa de Selic, el incremento del ICMS en el diesel y la reciente reforma tributaria que introduce el Impuesto sobre Valor Agregado (IVA). Según Vinicios Fernandes, director de Edenred Repom, el sector logístico se enfrenta a desafíos importantes que afectan la planificación de entregas y la organización de rutas, lo que repercute en toda la cadena de suministro desde la industria hasta el comercio minorista.

La situación se complica aún más por la alta dependencia del transporte por carretera en Brasil, donde más del 63% de las cargas se mueven por este medio. Flávia Almeida, CFO interina de Strada, señala que la baja calidad de las infraestructuras viales y los riesgos de seguridad son factores que contribuyen a la presión sobre los costos del frete. Además, la supersafra de granos, estimada en 354 millones de toneladas, ha intensificado la competencia por los camiones, elevando aún más los precios en las rutas de exportación, como la que conecta Mato Grosso con el puerto de Santos.

El aumento en los costos del frete no solo afecta a los transportistas, sino que también impacta a los embarcadores, quienes ven reducidas sus márgenes de ganancia. A medida que los costos operativos aumentan, las empresas se ven obligadas a buscar soluciones más eficientes y a revisar sus contratos y plazos de entrega. La presión sobre los precios también se ve exacerbada por la demanda creciente de entregas rápidas, impulsada por el auge del comercio electrónico, lo que requiere que las empresas optimicen sus operaciones logísticas.

Desde el punto de vista de los inversores, es crucial observar cómo las empresas del sector logístico se adaptan a este entorno de costos crecientes. La implementación de soluciones digitales y la modernización de las flotas, incluyendo la incorporación de vehículos eléctricos, son estrategias que podrían ofrecer ventajas competitivas. Edenred, por ejemplo, está trabajando en la integración de más de 800 puntos de carga para vehículos eléctricos, lo que podría reducir costos a largo plazo y mejorar la sostenibilidad del sector.

A futuro, los operadores logísticos deberán estructurar estrategias basadas en datos para mitigar el impacto de los costos crecientes sin sacrificar la calidad del servicio. La incertidumbre en el mercado internacional, especialmente en relación con los precios del diesel, seguirá siendo un factor a monitorear. Las decisiones del gobierno brasileño sobre políticas fiscales y de transporte también serán clave para determinar la dirección del sector en los próximos meses.