Las empresas que operan en Brasil enfrentan costos logísticos significativamente más altos que sus competidores internacionales. En 2025, los gastos relacionados con el transporte de mercancías, almacenamiento y gestión de estos servicios representaron el 15,5% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, casi el doble del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que se sitúa en 8,4% del PIB. Este aumento en los costos se debe a varios factores estructurales que afectan la eficiencia del sistema logístico brasileño.

Uno de los principales factores que contribuyen a estos altos costos es el mantenimiento de inventarios, que en Brasil equivale a un 5,3% del PIB. En comparación, en Estados Unidos, este gasto es considerablemente menor, alcanzando solo el 1,9% del PIB. La elevada tasa de interés en Brasil incrementa el costo financiero asociado a los inventarios, lo que obliga a las empresas a mantener niveles altos de stock para garantizar la disponibilidad de productos. Esta inseguridad en la cadena de suministro se traduce en mayores costos operativos para las empresas.

Otro aspecto que eleva los costos logísticos es el transporte de cargas, que representa un 8,5% del PIB en Brasil, frente al 5,7% en Estados Unidos. La dependencia del transporte por carretera, que es más costoso, es notable en Brasil, donde el 63,4% de la carga se transporta por este medio. En contraste, en Estados Unidos, solo el 43% de la carga se mueve por carretera. Esta situación se ve agravada por la falta de infraestructura adecuada, lo que obliga a las empresas a realizar viajes mucho más largos, aumentando así los costos de transporte.

La infraestructura ferroviaria y fluvial en Brasil es insuficiente y está subutilizada. A pesar de que el transporte ferroviario podría reducir los costos en un 60% en comparación con el transporte por carretera, la red ferroviaria brasileña solo abarca 30.355 km, de los cuales menos de la mitad está en condiciones operativas adecuadas. En comparación, Estados Unidos cuenta con una red ferroviaria de 293.500 km. Además, el transporte hidroviario, que podría ser una alternativa más económica y ecológica, también está limitado, con solo 20.100 km de ríos navegables utilizados para el transporte de carga.

Las implicancias de estos altos costos logísticos son significativas para los inversores y las empresas que operan en Brasil. Con márgenes de ganancia promedio en el sector de transporte que rondan el 5%, cualquier aumento en los costos de combustible, como el que se anticipa debido a la inestabilidad geopolítica, puede llevar a un aumento de precios que afecte la competitividad de las empresas. En 2025, el costo promedio del transporte por carretera aumentó de R$ 337 a R$ 698 por mil toneladas-kilómetro, lo que refleja la presión creciente sobre los márgenes de ganancia.

A futuro, se espera que el Ministerio de Transportes de Brasil implemente una serie de leilões para expandir la infraestructura ferroviaria, con inversiones proyectadas de R$ 140 mil millones. Sin embargo, la reciente revocación de concesiones para el transporte fluvial en la Amazonía podría complicar aún más la situación. Los inversores deben estar atentos a cómo estas decisiones políticas impactarán la logística y, por ende, la economía en general, especialmente en un contexto donde los costos logísticos son un factor crítico para la competitividad de las empresas brasileñas en el mercado global.