La inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral, ofreciendo nuevas oportunidades para los trabajadores mayores de 50 años. Este fenómeno se ha evidenciado en casos como el de Manuel López, un canario de 55 años que, tras enfrentar varios despidos y fracasos en emprendimientos, encontró su camino al crear una start-up dedicada a la automatización. Su historia refleja cómo la formación en IA puede ser una vía de reintegración laboral para quienes creían que su carrera había llegado a su fin. En su caso, la iniciativa surgió gracias a la influencia de su hijo, quien le presentó herramientas innovadoras que despertaron su interés por la tecnología.

El impacto de la IA en el empleo es un tema de creciente preocupación y estudio. Según un informe de la Universidad Politécnica de Valencia, se estima que entre el 18% y el 22% de los empleos actuales en España están expuestos a la automatización y la IA. Esto significa que, aunque la IA puede eliminar ciertos puestos de trabajo, también está creando nuevas oportunidades, especialmente para aquellos con experiencia y habilidades que pueden ser complementadas con tecnología. En este contexto, se observa que las empresas están comenzando a valorar la experiencia de los trabajadores mayores, quienes pueden aportar un enfoque más estratégico y humano en la implementación de estas tecnologías.

El fenómeno del “edadismo” en el mercado laboral ha sido un obstáculo significativo para los trabajadores mayores. En España, la tasa de desempleo para personas mayores de 55 años es del 11,2%, un porcentaje alarmante en comparación con países como Alemania (2,1%) o Francia (5,2%). Sin embargo, expertos como Tomás Pereda de MásHumano, argumentan que la experiencia acumulada de estos trabajadores es un activo valioso que puede ser aprovechado en la dirección de la IA en las organizaciones. La formación continua se convierte así en una herramienta esencial para que los séniores no solo se mantengan relevantes, sino que también lideren en sus respectivos campos.

Las implicancias de esta transformación son significativas para el mercado laboral en general. A medida que las empresas adoptan la IA, se espera que la demanda de habilidades relacionadas con esta tecnología aumente. Esto podría llevar a un cambio en la dinámica de contratación, donde los trabajadores mayores, que tradicionalmente enfrentan barreras, podrían encontrar nuevas oportunidades si se capacitan adecuadamente. Además, la tendencia hacia la formación continua sugiere que el modelo de carrera tradicional, donde se estudia una vez y se trabaja durante décadas, está en declive. En su lugar, se prevé que surjan programas de capacitación a lo largo de la vida laboral, lo que podría beneficiar tanto a los trabajadores como a las empresas que buscan adaptarse a un entorno en constante cambio.

A futuro, es crucial que tanto los trabajadores como las empresas se adapten a esta nueva realidad. La creciente implementación de IA en diversos sectores sugiere que la capacitación en estas tecnologías no solo será un plus, sino una necesidad. Los próximos años verán un aumento en la oferta de cursos y programas de formación, especialmente dirigidos a trabajadores mayores. La clave estará en cómo estos individuos y las organizaciones que los emplean se preparan para un mercado laboral que valora tanto la experiencia como la capacidad de adaptarse a nuevas herramientas tecnológicas. La evolución del mercado laboral en este sentido podría ser un factor determinante en el desarrollo económico de España y, por extensión, de la región europea en general.