En medio de la guerra en Irán, el Gobierno español ha implementado una rebaja del IVA del 21% al 10% y del impuesto especial sobre hidrocarburos, renunciando a más de 1.000 millones de euros en recaudación durante los próximos tres meses. Sin embargo, los precios en los surtidores de gasolina han mostrado una reducción mínima del 0,25% en la semana que concluyó el lunes, según datos de la Comisión Europea. En contraste, el precio del diésel ha aumentado un 2%, lo que indica que el alivio fiscal no se ha trasladado efectivamente a los consumidores, mientras que el petróleo Brent, referencia internacional, ha experimentado una caída significativa en su precio.

La situación actual refleja una tendencia histórica en la que los precios de los combustibles al por mayor tienden a aumentar más rápidamente que los precios del petróleo crudo. Desde el inicio de la crisis, los contratos de gasolina en Rotterdam han caído solo un 7%, mientras que el diésel ha bajado un 11%. A pesar de que el precio del petróleo Brent se desplomó más del 13% el miércoles, este jueves se recuperó, alcanzando nuevamente los 96 dólares por barril debido a la incertidumbre en torno al bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto crítico para el transporte de petróleo.

La dinámica entre los precios de los combustibles y el petróleo crudo se complica por la necesidad inmediata de las refinerías de asegurar suministros. Allen Good, director de análisis de renta variable de Morningstar, señala que el verdadero motor del precio de la gasolina es el que se paga en las refinerías, que son responsables de la producción de gasolina que llega a los surtidores. En este contexto, los precios de los productos refinados han aumentado más rápidamente que los del petróleo crudo, lo que sugiere que la bajada de precios en los surtidores será lenta y gradual.

La escasez de productos refinados se ha visto agravada por la interrupción de los flujos de petróleo debido al conflicto en el Golfo. Las refinerías asiáticas están pujando agresivamente por barriles del Atlántico, lo que ha elevado los diferenciales físicos por encima del Brent. Esto ha llevado a que muchos cargamentos de refinados que originalmente tenían como destino Europa se desvíen hacia Asia, donde las refinerías están dispuestas a pagar primas más altas. Esta situación podría prolongar la presión sobre los precios en Europa, afectando a los consumidores y a la economía en general.

A medida que la guerra en Irán continúa y el bloqueo del estrecho de Ormuz persiste, se espera que la tensión en los mercados de petróleo y productos refinados se mantenga. Los analistas sugieren que, incluso si se reabriera el flujo de petróleo, el impacto en los precios no sería inmediato. Para los inversores y consumidores, esto significa que la situación del mercado de combustibles seguirá siendo volátil en el corto y mediano plazo, y es probable que los precios en los surtidores no reflejen de inmediato las caídas en el precio del petróleo crudo.