- Más de 50 puntos de concentración de transportistas están activos en Argentina, con proyecciones de llegar a 70.
- Los transportistas exigen un aumento de tarifas del 30% al 35%, mientras que las ofertas iniciales de los acopiadores han sido del 10% y 15%.
- El precio del gasoil ha aumentado entre un 25% y un 30% entre enero y abril de 2026, impactando en los costos operativos de los transportistas.
- La falta de una tarifa nacional de referencia ha dejado a los transportistas en una situación de vulnerabilidad, dependiendo de negociaciones provinciales.
- El impacto de la protesta podría afectar la logística exportadora de granos, crucial para la economía argentina, si no se llega a un acuerdo pronto.
Desde el lunes, los transportistas autoconvocados han intensificado su protesta en Argentina, afectando gravemente la carga de buques con cereales en los puertos. Walter Leguizamón, uno de los líderes del movimiento, ha declarado que "no pasa más nada de transporte", lo que refleja la gravedad de la situación. La protesta, que ha sumado más de 50 puntos de concentración en diversas rotondas, se originó en el sur de Buenos Aires y ha comenzado a extenderse hacia otras provincias como Córdoba y La Pampa. Los transportistas exigen un aumento de tarifas de entre el 30% y el 35% debido al incremento en los costos operativos, especialmente por el aumento del gasoil, que ha subido entre un 25% y un 30% en lo que va del año.
La Federación de Acopiadores propuso inicialmente un aumento del 10%, cifra que fue rechazada por los transportistas, quienes consideran que no cubre sus costos. En una reunión en la Mesa de Transporte bonaerense, se discutió un aumento del 15%, que también fue considerado insuficiente. La falta de acuerdo ha llevado a un endurecimiento de las medidas de fuerza, con la posibilidad de que el número de piquetes aumente a 70 en las próximas horas. La situación es crítica, ya que los transportistas enfrentan pagos diferidos de hasta 60 días y costos adicionales que reducen aún más su rentabilidad.
Históricamente, este tipo de protestas ha tenido un impacto significativo en la logística exportadora de Argentina. En 2016, un conflicto similar llevó a una paralización del transporte que afectó gravemente las exportaciones agrícolas. La actual situación se agrava por la falta de una tarifa nacional de referencia, lo que ha dejado a los transportistas en una posición vulnerable, dependiendo de negociaciones provinciales que no siempre son equitativas. La falta de representación en algunas provincias ha contribuido a la escalada del conflicto, que comenzó con seis puntos de protesta y ahora supera los 50.
Para los inversores, la prolongación de esta protesta puede tener implicancias serias en el sector agroexportador. La logística es un componente crucial para la exportación de granos, y cualquier interrupción puede afectar los precios internacionales y la competitividad de los productos argentinos en el mercado global. Si la situación no se resuelve rápidamente, es probable que se vean aumentos en los costos de transporte que podrían trasladarse a los precios finales de los productos agrícolas.
En cuanto a la perspectiva a corto plazo, se espera que las negociaciones continúen en Córdoba, donde se llevará a cabo una nueva reunión el viernes a las 11. La presión sobre el gobierno para que actúe es alta, y los transportistas han advertido que si no se llega a un acuerdo satisfactorio, intensificarán sus medidas de protesta. La situación es volátil y merece seguimiento, ya que cualquier cambio en la dinámica de la protesta podría alterar significativamente el panorama logístico y económico del país.
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