La situación actual en el Medio Oriente, marcada por un cese al fuego precario, está generando incertidumbre en el sector brasileño de maíz. Este conflicto ha impactado directamente en las expectativas de exportación del país, que considera a esta región como un mercado clave. En el último año, Irán fue el principal importador, absorbiendo el 22% del total de maíz exportado por Brasil, lo que subraya la importancia de este mercado para los productores brasileños.

Durante el segundo semestre del año pasado, los países del Medio Oriente adquirieron 12,9 millones de toneladas de maíz brasileño, con 10,1 millones despachados en los meses de agosto y septiembre, que son considerados los de mayor embarque. Irán, Arabia Saudita e Irak fueron los principales compradores, con 9,1 millones, 1,7 millones y 668 mil toneladas respectivamente. Sin embargo, la guerra ha deteriorado la economía iraní, lo que podría reducir su capacidad de compra en el futuro, complicando aún más la situación para los exportadores brasileños.

Para el año en curso, Brasil proyecta una producción de 132 millones de toneladas de maíz, de las cuales 43 millones se destinarían a la exportación, siempre y cuando la cosecha de invierno, que aún está en curso, se desarrolle sin contratiempos. Sin embargo, la consultora AgRural ha señalado que las condiciones de humedad en las áreas de maíz safrinha en Paraná son preocupantes, especialmente en el oeste del estado, donde muchas cosechas están en fase reproductiva. Esto podría afectar la cantidad de maíz disponible para exportación y, por ende, los ingresos de los productores.

La competencia en el mercado internacional se intensificará, ya que Estados Unidos, que ha tenido una supersafra de 432 millones de toneladas para el ciclo 2025/26, planea exportar 84 millones de toneladas hasta el final de su año comercial en agosto, lo que representa un incremento del 15,5% en comparación con el período anterior. Además, Argentina también está aumentando sus exportaciones de maíz en un 28%, lo que podría desplazar aún más a Brasil en el mercado internacional.

En el contexto global, las proyecciones de producción mundial de maíz se sitúan en 1,3 mil millones de toneladas, con un consumo similar. Esto implica que, aunque la demanda se mantenga, la competencia entre los principales exportadores, como Estados Unidos y Argentina, podría presionar los precios a la baja. Para los inversores, será crucial observar cómo se desarrollan las condiciones climáticas en Brasil y la evolución de la situación en Irán, ya que estos factores influirán en la oferta y la demanda del maíz en el mercado internacional.