La reciente suba del precio del crudo ha generado un impacto significativo en los combustibles en Argentina, lo que a su vez está ejerciendo presión sobre el índice de precios al consumidor (IPC). Durante marzo, el precio de la nafta aumentó un 21,2%, y se estima que esta alza contribuirá con casi 0,4 puntos al IPC de abril. Este incremento se debe en gran parte al fuerte aumento del petróleo Brent, que superó los 100 dólares por barril en varias ocasiones durante el mes pasado, alcanzando incluso los 119 dólares en ciertos momentos intradiarios. Aunque el Gobierno ha tomado medidas para amortiguar el impacto en los precios locales, el efecto ya se siente en la economía.

A la espera del dato oficial de inflación de marzo que el INDEC publicará el 14 de abril, las consultoras han comenzado a proyectar sus estimaciones para el mes en curso. Facimex Valores indica que el impacto directo de la suba de combustibles se ubicará entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales tanto en marzo como en abril. Sin embargo, el efecto indirecto podría ser aún mayor, afectando los costos de transporte y otros sectores que dependen de los combustibles. Esto sugiere que, a pesar de la estabilización de precios en este mes, el arrastre de las subas de marzo seguirá influyendo en el IPC de abril.

En términos de cifras, el IPC de marzo se proyecta que arrojará un incremento promedio del 11,8%, en parte debido al efecto estadístico de la fuerte suba de la nafta. Si estos aumentos se replican a nivel nacional, la incidencia directa sobre el IPC podría ser de aproximadamente 0,31 puntos en marzo y 0,37 puntos en abril. A esto se suma el impacto del gasoil, que también ha experimentado aumentos significativos y tiene un peso considerable en la estructura de costos de la economía argentina.

Las principales consultoras coinciden en que, a pesar de las presiones inflacionarias, la inflación de abril podría mostrar una moderación en comparación con meses anteriores. EcoGo estima que el índice general se ubicará en torno al 2,3%, mientras que LCG proyecta un 2,5%. Sin embargo, ambos coinciden en que estos cálculos son preliminares y están sujetos a cambios. Además, el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) estima que la inflación se ubicará en 2,6% en abril, con una expectativa de perforar el 2% mensual recién en agosto.

El Gobierno argentino mantiene al menos dos anclas clave para contener la dinámica inflacionaria: el tipo de cambio y una política monetaria restrictiva que limita la circulación de pesos. Sin embargo, este enfoque también ha llevado a una actividad económica más débil, concentrada en pocos sectores. A pesar de que el precio de las naftas se encuentra aproximadamente un 20% por debajo de la paridad de importación, el congelamiento del impuesto a los combustibles líquidos refuerza la expectativa de una corrección pendiente en los próximos meses. Por otro lado, la inercia inflacionaria sigue presente, impulsada por ajustes en servicios regulados y no regulados, lo que podría seguir presionando sobre el nivel general de precios en el futuro cercano.

En resumen, el panorama inflacionario para abril se presenta complejo, con la suba de combustibles como un factor determinante. Los inversores deben estar atentos a los datos que se publiquen en las próximas semanas, especialmente el IPC de marzo y las proyecciones de inflación para abril. La evolución de los precios de los combustibles y su impacto en la economía serán claves para entender la dinámica inflacionaria en los próximos meses.