Loma Negra, la principal cementera de Argentina, ha anunciado cambios significativos en su estructura accionaria y de gestión. En un movimiento estratégico, el grupo controlador ha realizado una capitalización de acreencias, lo que ha permitido la entrada de nuevos accionistas y la designación de Marcelo Mindlin como presidente del Directorio. Este cambio se produce en un contexto de reestructuración financiera, donde se ha aprobado un aumento de capital de u$s500 millones para relanzar la compañía y fortalecer su posición en el mercado.

La cementera, que controla aproximadamente el 50% del mercado de cemento en Argentina, ha estado en un proceso de recuperación judicial que culminó con la reestructuración de Intercement Participações (ICP), su accionista controlante indirecto. Esta reestructuración, llevada a cabo en San Pablo, Brasil, ha permitido a Loma Negra transformar deuda en capital, lo que redefine su estructura accionaria. Con la entrada de nuevos inversores, se espera que la compañía pueda avanzar en sus planes de crecimiento y consolidar su recuperación financiera.

El aumento de capital de R$ 2.816 millones (equivalentes a unos u$s500 millones) se ha logrado mediante la emisión de nuevas acciones que han sido suscriptas por acreedores que optaron por capitalizar sus créditos. En este nuevo esquema, los principales accionistas son Latcem LLC, encabezado por Mindlin, con el 38,7%; Redwood, con el 26,7%; y fondos administrados por Moneda–Patria Investments, con el 24%. Este cambio en la composición accionaria es visto como una señal de confianza en la recuperación del negocio, especialmente en un mercado altamente competitivo.

La reestructuración no solo ha permitido la entrada de nuevos accionistas, sino que también ha llevado a un recambio en la conducción de la compañía. Marcelo Mindlin, como nuevo presidente, junto con Sergio Faifman, quien continúa como CEO, buscan asegurar una transición ordenada y mantener la continuidad operativa. La empresa ha enfatizado que esta combinación de nuevos inversores y continuidad en la gestión es crucial para asegurar el funcionamiento del negocio sin sobresaltos, lo que es vital en un entorno económico incierto.

De cara al futuro, Loma Negra ha reprogramado la totalidad de su deuda hasta 2031, lo que despeja el horizonte de vencimientos y mejora las condiciones para proyectar el negocio a largo plazo. La llegada de nuevos accionistas con experiencia en situaciones especiales es interpretada como una apuesta por la recuperación del negocio. Los próximos meses serán clave para observar cómo se implementan los planes de inversión y crecimiento, y cómo la compañía se posiciona en un mercado que está estrechamente vinculado a la evolución de la actividad económica en Argentina y la región.