La situación del Aquarium de Mar del Plata se ha vuelto crítica tras la quiebra de Plunimar S.A., la empresa que operaba el parque. A más de un año del cierre, aún quedan 66 animales en el predio, y la empresa ha comenzado a explorar la posibilidad de donar parte de la fauna, una opción que surge por primera vez en el expediente judicial. La venta internacional de pingüinos, aunque no ha sido descartada, se encuentra frenada por restricciones sanitarias relacionadas con un brote de gripe aviar en Argentina, lo que complica aún más la situación.

La quiebra fue solicitada por Plunimar debido a la falta de ingresos tras el cierre del parque en marzo de 2025. La empresa no pudo cumplir con la obligación de entregar el predio vacío y sin animales, lo que llevó a la presentación de la quiebra como una medida urgente. El plazo para la restitución del terreno vencía el 31 de marzo de 2026, pero la falta de reubicación de la fauna ha generado una presión adicional sobre el proceso. La situación se complica aún más por el interés de desarrolladores inmobiliarios en el terreno, que podría ser utilizado para proyectos de alta gama.

Antes de la quiebra, Plunimar intentó vender a los animales como activos para generar liquidez. Se logró la venta de diez delfines a Egipto por 800.000 dólares, pero otras negociaciones no prosperaron. Hubo ofertas de hasta 950.000 dólares desde China y 750.000 desde México, pero las operaciones se vieron bloqueadas por trabas regulatorias y falta de financiamiento. Actualmente, los animales que permanecen en el predio son 62 pingüinos de diversas especies y cuatro lobos marinos, que, según informes oficiales, se encuentran en condiciones adecuadas de bienestar animal, aunque la responsabilidad de su cuidado sigue recayendo sobre la empresa en quiebra.

El interés en el terreno del Aquarium ha aumentado, con propuestas de desarrolladores que contemplan la construcción de torres de alta gama y un centro comercial. Una empresa desarrolladora ha presentado una oferta cercana a los 20 millones de dólares, lo que añade presión para que el predio sea desocupado. Sin embargo, la quiebra no ha resuelto la cuestión de la reubicación de los animales, lo que sigue siendo un obstáculo para cualquier avance en el desarrollo del terreno. La situación se ha convertido en un caso atípico, donde los activos no pueden ser liquidados de manera convencional, ya que los animales siguen vivos y en buen estado.

A futuro, la situación del Aquarium y la reubicación de los animales dependerán de múltiples autorizaciones tanto judiciales como técnicas. La donación de la fauna a fundaciones como la Fundación Bubalcó y la Fundación Temaikén se está evaluando, pero aún no se ha concretado. La presión sobre Plunimar y el proceso de quiebra se mantendrá hasta que se logre una solución definitiva para los animales y el destino del terreno. La situación es un recordatorio de cómo las decisiones empresariales pueden tener repercusiones inesperadas en el bienestar animal y en el desarrollo inmobiliario.