- América Latina y el Caribe crecerán un 2,1% en 2026, según el Banco Mundial.
- El crecimiento de 2026 es inferior al 2,4% registrado en 2025, reflejando un entorno macroeconómico desafiante.
- Las tensiones geopolíticas y los altos costos de endeudamiento están afectando la inversión privada y la creación de empleo.
- Brasil y México enfrentan un crecimiento lento debido a condiciones financieras restrictivas y un espacio fiscal limitado.
- Perú mantiene un crecimiento sólido del 3,1% gracias a sus exportaciones de cobre y la inversión en infraestructura.
- El Banco Mundial recomienda cerrar brechas de habilidades y fortalecer la capacidad institucional para mejorar la competitividad.
El Banco Mundial ha proyectado que América Latina y el Caribe experimentarán un crecimiento del 2,1% en 2026, una cifra que representa una desaceleración respecto al 2,4% registrado en 2025. Esta tendencia de crecimiento moderado se enmarca en un contexto económico desafiante, donde factores como los altos costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica están limitando la inversión privada y la creación de empleo en la región. Para 2027, se espera que el crecimiento se recupere ligeramente, alcanzando un 2,4%.
Las proyecciones del Banco Mundial reflejan un entorno macroeconómico complicado, donde la inversión privada se ha visto afectada por la cautela de las empresas ante un contexto global incierto. Las tasas de interés elevadas y la desaceleración del crecimiento en economías avanzadas y en China son factores que han contribuido a esta situación. Además, la incertidumbre en la política comercial y las tensiones geopolíticas, como el conflicto en el Medio Oriente, han elevado los precios de la energía, lo que a su vez introduce riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria en la región.
En este contexto, el Banco Mundial enfatiza que, con las políticas adecuadas, América Latina tiene el potencial de reorientar su economía y aprovechar sus abundantes recursos naturales y su capacidad de reforma. La vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, subrayó que la ambición central debe ser crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad. Esto es crucial, ya que el gasto de los consumidores sigue apoyando el crecimiento, aunque de manera modesta, mientras que la inversión continúa siendo débil.
Brasil y México, dos de las economías más grandes de la región, enfrentan un crecimiento más lento debido a condiciones financieras restrictivas y un espacio fiscal limitado. Por otro lado, Chile y Perú están mostrando un crecimiento moderado, impulsado por inversiones en minería e infraestructura. En particular, Perú ha mantenido un crecimiento sólido en torno al 3,1% gracias a sus exportaciones de cobre y a la inversión en infraestructura, aunque el futuro dependerá de la capacidad de mantener su cartera minera y abordar los cuellos de botella estructurales que limitan su crecimiento.
El informe del Banco Mundial también presenta recomendaciones clave para mejorar la situación económica de la región. Estas incluyen cerrar las brechas de habilidades mediante la educación y la formación técnica, ampliar el acceso al financiamiento, profundizar la integración comercial y fortalecer la capacidad institucional para diseñar políticas efectivas. Estas acciones son esenciales para restaurar la confianza empresarial y desbloquear la inversión privada, elementos fundamentales para aumentar la productividad y fomentar un crecimiento más inclusivo en América Latina y el Caribe.
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