El dólar global experimentó una caída del 0,18%, cerrando en 98,82 puntos, lo que representa su peor desempeño semanal desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. Esta debilidad del billete verde se tradujo en un repunte en los mercados de acciones, con Wall Street cerrando al alza, donde el índice Dow Jones subió un 0,58%, el S&P 500 avanzó un 0,62% y el Nasdaq ganó un 0,83%. Este movimiento se vio impulsado por un renovado optimismo en torno a las negociaciones de paz en la región, aunque la cautela persiste debido a la inestabilidad del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, así como los recientes ataques en Líbano y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

La caída del dólar también benefició al oro, que subió un 1,6% alcanzando los 4.789 dólares por onza. Este aumento se debe a la búsqueda de activos de refugio ante la incertidumbre geopolítica y la presión inflacionaria que podría resultar del conflicto. A pesar de este aumento en el precio del oro, la volatilidad en los mercados sigue siendo alta, ya que los inversores se preguntan sobre la duración de la tregua y su impacto en la inflación global.

En el ámbito económico, el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) en Estados Unidos mostró un aumento del 0,4% en febrero, lo que refuerza la expectativa de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés elevadas por un período prolongado. Este contexto de tasas altas podría tener repercusiones en los mercados emergentes, incluyendo Argentina, donde el costo del financiamiento podría aumentar, afectando la inversión y el consumo.

Desde la perspectiva sectorial, las acciones de consumo discrecional y tecnología lideraron las ganancias en Wall Street, destacando a Amazon, que reportó un aumento del 5,6% en sus acciones tras anunciar resultados positivos vinculados a su división de inteligencia artificial. Por otro lado, el sector energético fue el más afectado, con el petróleo manteniéndose por debajo de los 100 dólares a pesar de algunos rebotes intradiarios, lo que refleja la incertidumbre sobre la normalización del suministro.

A futuro, los inversores deberán estar atentos a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a los próximos datos de inflación en Estados Unidos, que se publicarán en las próximas semanas. Cualquier escalada en el conflicto podría reactivar la presión sobre los activos de riesgo y las tasas de interés, lo que podría impactar negativamente en los mercados financieros globales, incluyendo el argentino. Las decisiones de la Reserva Federal en su próxima reunión serán cruciales para determinar el rumbo de los mercados en el corto plazo.