La reciente fusión entre Viva Aerobús y Volaris, anunciada en diciembre, podría transformar el panorama aéreo de México, donde estas dos aerolíneas de bajo costo representan ahora el 74% del tráfico aéreo nacional. Este acuerdo, que aún está sujeto a la aprobación de las autoridades reguladoras, se produce en un contexto donde la pandemia ha llevado a la quiebra a varias aerolíneas, dejando a Aeroméxico como el único gran competidor. La fusión plantea preocupaciones sobre la creación de un duopolio en un mercado que atiende a 63 millones de pasajeros anuales, lo que podría tener implicaciones significativas para los precios de los boletos y la competencia en el sector.

Históricamente, el sector aéreo mexicano experimentó un auge a principios de los 2000 con la llegada de aerolíneas de bajo costo, que democratizaron el acceso a los vuelos. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente en los últimos años. La pandemia afectó severamente a la industria, resultando en la quiebra de varias aerolíneas y dejando a Viva y Volaris como las únicas opciones viables en el segmento de bajo costo. A pesar de que la fusión podría generar economías de escala y mejorar la oferta de rutas, también plantea el riesgo de un aumento en los precios debido a la reducción de la competencia.

Desde una perspectiva financiera, la fusión tiene sentido para ambas aerolíneas, que han enfrentado márgenes de ganancia muy ajustados. En 2025, Viva reportó una ganancia neta de solo 1.73 dólares por boleto, mientras que Volaris sufrió una pérdida de 3.35 dólares por boleto vendido. La unión de fuerzas les permitirá negociar mejores condiciones para la compra de aviones y combustible, que son sus principales costos operativos. Además, la presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha expresado su apoyo a la fusión, argumentando que podría atraer más inversión y turismo al país.

No obstante, la creación de un holding que controle la mayor parte del tráfico aéreo nacional genera inquietudes sobre la posibilidad de que los precios de los boletos aumenten. Expertos como Savanthi Syth de Raymond James advierten que la reducción de competidores podría llevar a un incremento en los precios, aunque también sugieren que la fusión podría resultar en una mayor conectividad y opciones para los pasajeros. Janneth Quiroz de Grupo Financiero Monex resalta que la estrategia parece estar más enfocada en la reducción de costos que en el aumento de ingresos.

De cara al futuro, la Comisión Nacional Antimonopolio de México se encuentra en una encrucijada, ya que deberá evaluar el impacto de esta fusión en el mercado. Se espera que se pronuncie sobre el acuerdo a finales de este año. La fusión también podría servir como un test para la nueva regulación antimonopolio en el país, que ha sido objeto de reformas recientes. La atención estará centrada en cómo se manejarán las rutas donde Viva y Volaris son los únicos operadores, y si se implementarán medidas para garantizar la competencia en el sector aéreo mexicano.