Los activos refugio, tradicionalmente considerados como seguros en tiempos de crisis, han mostrado un comportamiento inesperado ante el reciente conflicto en Irán. Desde el inicio de las hostilidades el 27 de febrero, el oro, uno de los activos más emblemáticos, ha perdido más del 8% de su valor, lo que ha generado incertidumbre sobre su capacidad para actuar como refugio seguro. Este fenómeno, conocido como 'huida hacia la calidad', se ha visto alterado por la percepción de que muchos inversores ya habían descontado el riesgo de conflicto en los precios antes de que estallara la guerra.

La caída del oro contrasta con las expectativas de analistas como Robert Armstrong, quien anticipaba un ligero aumento en su valor. Este comportamiento ha llevado a expertos como Michael Seigne, exdirector de Goldman Sachs, a sugerir que el mercado ya había anticipado la crisis, lo que resultó en una sobrevaloración de los activos refugio antes del conflicto. Además, Wolfgang Wrzesniok-Roßbach, de Fragold GmbH, argumenta que el aumento de precios de los metales preciosos en meses anteriores no se alineaba con los fundamentos económicos, lo que sugiere una corrección en curso.

En el ámbito de las divisas, el franco suizo y el yen japonés, considerados refugios seguros, también han enfrentado presiones. A pesar de un fortalecimiento inicial del franco frente al euro, su valor ha caído un 1,41% desde el inicio del conflicto. Los analistas de Bloomberg indican que el franco no ha mantenido su estatus de refugio seguro, especialmente tras la intervención del Banco Nacional Suizo para controlar su apreciación. Por su parte, el yen japonés ha experimentado una caída del 1,89% frente al dólar, afectado por el aumento de precios del petróleo y la carga de deuda de Japón.

Los bonos del Tesoro de EE. UU., otro activo refugio tradicional, también han mostrado un rendimiento decepcionante. Desde el inicio del conflicto, el índice de bonos a 7 años ha caído casi 4 puntos porcentuales, lo que refleja la preocupación por la inflación derivada del aumento de los precios de la energía. Luke Hickmore, director de inversiones de renta fija de Aberdeen Investments, subraya que la inflación, y no una caída en la demanda, ha sido el principal factor detrás de esta caída, lo que plantea dudas sobre la efectividad de los bonos como refugio en este contexto.

A pesar de estos desafíos, el dólar estadounidense ha logrado un aumento neto del 1,33% frente al dólar canadiense y del 1,13% frente al euro durante el conflicto. Este comportamiento se atribuye a la posición de EE. UU. como exportador neto de petróleo y al papel del dólar como activo defensivo en tiempos de tensión. La situación actual sugiere que los activos refugio tradicionales pueden estar perdiendo su efectividad, especialmente en crisis energéticas, lo que plantea interrogantes sobre su futuro como refugios seguros en un mundo cada vez más volátil.

Mirando hacia adelante, los inversores deben estar atentos a la evolución del conflicto en Irán y su impacto en los mercados de energía y divisas. Con la posibilidad de que el cierre del estrecho de Ormuz continúe afectando el suministro de petróleo, la presión sobre los activos refugio podría intensificarse. Además, la respuesta de los bancos centrales, especialmente en relación con la inflación, será crucial para determinar el comportamiento futuro de estos activos en un entorno global incierto.