La proximidad de las elecciones generales en Brasil, programadas para 2026, ha comenzado a influir en las decisiones de los gestores de fondos de inversión. A pesar de que el entorno político aún no se refleja completamente en los precios de los activos, la incertidumbre ha llevado a muchos a adoptar estrategias más conservadoras. Según André Lion de Ibiuna Investimentos, la clave está en filtrar la información que llega al mercado y distinguir entre lo que es señal y lo que es ruido. Este enfoque se ha vuelto esencial en un contexto donde la volatilidad ha aumentado debido a la sobreabundancia de datos y eventos globales, como la reciente guerra que ha impactado los mercados energéticos.

Los gestores han comenzado a priorizar la inversión en empresas con fundamentos sólidos y resilientes, evitando las apuestas de alto riesgo que podrían resultar en pérdidas significativas. Sara Delfim de Dahlia Capital enfatiza que las elecciones son eventos binarios, donde el potencial de ganancia es alto, pero también lo es el riesgo de pérdidas. Por lo tanto, las gestoras están optando por mantener una diversificación en sus carteras, combinando acciones de empresas que podrían beneficiarse de un cambio político con el uso de derivados para gestionar el riesgo. Esta estrategia permite a los inversores tener un nivel de pérdida controlado mientras buscan aprovechar oportunidades específicas.

Rodrigo Santoro de BRAM también destaca la importancia de construir carteras equilibradas en este entorno incierto. La exposición a sectores como la energía, que se benefician del aumento de precios del petróleo, se ha vuelto más relevante. Santoro menciona que las empresas que pueden trasladar costos a los consumidores serán cruciales en un escenario inflacionario, lo que les permitirá mantener márgenes de ganancia saludables. Además, mantener parte del portafolio en liquidez permite a los gestores aprovechar las oportunidades que surgen en momentos de mayor volatilidad.

André Caldas de Springs Capital señala que la dinámica de las elecciones actuales es diferente a la de ciclos anteriores, especialmente en lo que respecta a las empresas estatales. A diferencia de elecciones pasadas donde los activos de estas empresas tenían grandes descuentos, hoy en día, empresas como Petrobras están razonablemente valoradas. Esto sugiere que el potencial de ganancias asociadas a resultados electorales es más limitado. Caldas también menciona que la curva de tasas de interés es el principal canal a través del cual la política impacta el mercado, indicando que un cambio hacia un gobierno de centro-derecha podría llevar a un cierre significativo de la curva, afectando a la bolsa en general.

A medida que se acercan las elecciones, los inversores deben estar atentos a la evolución del entorno político y su impacto en el mercado. Los gestores sugieren que, aunque hay oportunidades en Brasil, la prudencia es clave. Con el aumento de la volatilidad y la incertidumbre, es probable que los gestores continúen ajustando sus estrategias para adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo se desarrollan las elecciones y cómo esto influye en la confianza del inversor y en los precios de los activos en Brasil y, potencialmente, en la región.