La reciente escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, seguida por un anuncio de cese al fuego de dos semanas, ha generado una ola de incertidumbre en los mercados financieros globales. Esta situación ha afectado especialmente a los inversores en renta fija en Brasil, donde la volatilidad del petróleo y el aumento de la inflación implícita complican la construcción de una cartera equilibrada. Ian Lima, gestor de renta fija de Inter Asset, destaca que, en tiempos de guerra, la visibilidad del mercado se reduce drásticamente, lo que obliga a los inversores a adoptar un enfoque más disciplinado y menos ambicioso.

Lima sugiere que, ante la falta de claridad sobre el futuro de las tasas de interés, es recomendable fraccionar los aportes a lo largo del tiempo. Esto es especialmente importante en los plazos más largos, ya que no hay un desencadenante claro que indique una caída abrupta de las tasas. Al dividir la inversión, se minimiza el riesgo de realizar una compra en el peor momento. Además, enfatiza la importancia de la gestión del riesgo, sugiriendo que, en momentos de alta incertidumbre, es más prudente reducir las posiciones en lugar de aumentar la exposición en momentos de aparente oportunidad.

En este contexto, Lima propone una estrategia de diversificación que combine activos atados a la inflación, como el Tesoro IPCA+, con instrumentos posfijados, que están vinculados al CDI o a la Selic. Esta combinación permite a los inversores protegerse tanto en escenarios favorables como en aquellos donde las condiciones se desvían de lo esperado. Con la Selic actualmente en un nivel elevado de 14,75%, los activos posfijados ofrecen una rentabilidad atractiva sin necesidad de asumir riesgos adicionales con activos de menor calidad.

Lima también identifica oportunidades en los títulos de deuda a largo plazo, como aquellos con vencimiento en enero de 2029 y 2030. A medida que la inflación se mantenga elevada y el ciclo de recortes de tasas se restrinja, los papeles con vencimiento más corto, como los de 2026 y 2027, podrían tener un potencial de ganancia limitado. Sin embargo, los títulos más largos podrían beneficiarse a medida que el mercado se normalice. Es importante tener en cuenta que aquellos que invierten en títulos a tasa fija deben ser conscientes de que el mercado ya ha anticipado gran parte del ciclo de recortes, lo que puede llevar a pérdidas si se compran en el momento equivocado.

Por otro lado, los títulos del Tesoro IPCA+ con vencimiento a partir de 2045 mantienen su atractivo, ya que son menos sensibles a la inflación a corto plazo y ofrecen un premio fiscal a largo plazo. Con tasas reales alrededor del 7,5% anual, Lima considera que este nivel es atractivo para los inversores con un horizonte de inversión prolongado. En cuanto a los títulos privados, la mayoría de las empresas de grado de inversión presentan balances sólidos, lo que reduce el riesgo sistémico, aunque el riesgo de liquidez puede aumentar en momentos de aversión al riesgo.

A medida que la tensión geopolítica parece disminuir, el riesgo de liquidez también podría reducirse. Sin embargo, los inversores deben estar atentos a la evolución de la inflación y las decisiones del Banco Central, ya que cualquier cambio en la política monetaria podría tener un impacto significativo en el mercado de renta fija. La combinación de incertidumbre geopolítica y condiciones económicas cambiantes exige una vigilancia constante y una gestión activa de las carteras de inversión.