El ministro de Economía, Luis Caputo, se prepara para viajar a Washington la próxima semana con el objetivo de participar en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este encuentro es crucial, ya que se llevará a cabo sin un acuerdo técnico cerrado para la segunda revisión del programa. Desde febrero, el eje central de la discusión ha sido la recalibración de las metas macroeconómicas, un proceso que es tanto administrativo como político y que resulta determinante para asegurar futuros desembolsos del organismo internacional.

Las conversaciones entre el Gobierno argentino y el FMI han continuado de manera virtual durante la semana, pero se espera que se intensifiquen en el formato presencial entre el 13 y el 15 de abril. Caputo estará acompañado por el viceministro de Economía, José Luis Daza, y el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili. Existe la posibilidad de que se realice una cumbre con Kristalina Georgieva, la titular del FMI, aunque esto dependerá de la confirmación de la agenda.

Un punto crítico en esta negociación es el nivel de reservas del BCRA. Según los compromisos asumidos, el Banco Central debía cerrar el cuarto trimestre de 2025 con reservas netas positivas por USD 2.400 millones. Sin embargo, tras una modificación de la meta a USD 2.600 millones negativos, el Gobierno no logró cumplir con el objetivo, y para la fecha de revisión en febrero, el desvío alcanzaba aproximadamente USD 11.500 millones. Esta situación ha generado tensiones en el mercado cambiario, especialmente en un contexto donde el Central ha decidido no intervenir hasta tocar el piso de la banda cambiaria.

Desde enero de 2026, el BCRA ha comprado cerca de USD 3.700 millones y mantiene un esquema de compras del 5% de las operaciones diarias. Esta acumulación de reservas será el argumento central para solicitar un waiver ante el Board del FMI, apoyándose en el cumplimiento de otras metas como el superávit fiscal del 1,4% del PBI en 2025 y la emisión cero para asistencia al Tesoro. Sin embargo, la acumulación de reservas es asimétrica, ya que mientras las reservas brutas han aumentado en USD 2.200 millones en el año, las netas solo han crecido USD 600 millones, según la métrica del Fondo.

El cronograma de deuda también añade presión a las negociaciones. De acuerdo con un informe de la consultora Eco Go, los compromisos de capital e intereses para 2026 ascienden a USD 21.933 millones, con el Tesoro concentrando USD 18.184 millones. El pico de tensión se anticipa para julio, cuando se deberán pagar USD 4.742 millones. Con un riesgo país que oscila entre 500 y 600 puntos básicos y la volatilidad global provocada por el conflicto en Irán, el acceso al mercado internacional se ha visto restringido, lo que obliga a Caputo a recurrir a licitaciones en dólares a 2027 y 2028 para cubrir vencimientos con privados.

En el ámbito fiscal, el Gobierno enfrenta el desafío de mantener el superávit ante una caída de ingresos. Tras haber alcanzado un superávit primario de 1,4% del PBI en 2025, se acordó con el FMI incrementarlo al 2,2% este año, superando el 1,5% previsto en el Presupuesto. En los primeros dos meses del año, el Sector Público Nacional reportó un superávit primario cercano al 0,4% del PBI. Sin embargo, un informe de Wise Capital indica que la caída sostenida de la recaudación ha llevado a un recorte del 3,3% en el gasto primario devengado durante el primer trimestre, afectando especialmente las transferencias no automáticas a las provincias.

Desde el punto de vista diplomático, Estados Unidos, como mayor accionista del FMI, continúa brindando su respaldo al programa argentino. Sin embargo, el staff técnico del Fondo ha expresado objeciones sobre varios aspectos del programa, incluyendo la decisión de no actualizar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la dinámica de compra de reservas bajo las restricciones del cepo. Recientemente, un fallo favorable por la expropiación de YPF podría ayudar a despejar algunas de las preocupaciones planteadas por el organismo internacional.