- Los costos de producción agrícola en el Reino Unido han aumentado más del 7% en marzo de 2023 en comparación con el año anterior.
- El precio del fertilizante ha subido un 40%, mientras que el combustible rojo ha duplicado su costo, alcanzando hasta £1.05 por litro.
- Se estima que la inflación alimentaria en el Reino Unido podría llegar al 9% antes de fin de año debido a los aumentos de costos.
- Un tercio de los fertilizantes del mundo transita por el estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado, lo que agrava la crisis de costos.
- Los agricultores están considerando no plantar debido a la falta de rentabilidad, lo que podría afectar la seguridad alimentaria a largo plazo.
El reciente conflicto en Irán ha desatado una serie de repercusiones económicas que impactan directamente en la agricultura del Reino Unido, especialmente en un momento crítico de la temporada de siembra. Los agricultores, como Ali Capper, han reportado aumentos significativos en los costos de producción, con fertilizantes que han visto incrementos de hasta el 40% y el combustible rojo, utilizado en maquinaria agrícola, que ha duplicado su precio. A pesar de un cese al fuego de dos semanas, los costos ya están 'horneados' en el sistema, lo que significa que los precios de los alimentos están destinados a aumentar, con proyecciones de inflación alimentaria que podrían alcanzar al menos el 9% para finales de año.
La situación se agrava por el hecho de que un tercio de los fertilizantes del mundo transitan por el estrecho de Ormuz, que ha estado bloqueado durante el conflicto. Esto ha llevado a un aumento drástico en los precios de los insumos agrícolas, lo cual es una preocupación no solo para los productores británicos, sino también para los mercados globales. La consultora The Andersons Centre ha señalado que los costos de operación agrícola han aumentado más del 7% en comparación con el año anterior, lo que representa una presión adicional sobre los márgenes de ganancia de los agricultores.
Históricamente, la agricultura británica ya había enfrentado desafíos significativos debido a la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que también había llevado a un aumento del 30% en los costos de producción en 2022 y 2023. Los agricultores están sintiendo el peso de estos aumentos, y muchos han expresado que no pueden absorber los costos adicionales, lo que inevitablemente se traducirá en precios más altos para los consumidores. La situación actual recuerda a la crisis anterior, donde muchos agricultores tuvieron que cerrar sus puertas debido a la falta de rentabilidad.
Los productores de papa, como Ben Savidge, han indicado que si los precios del combustible rojo se mantienen altos, los costos de siembra aumentarán en aproximadamente £5 por tonelada. Esto es un golpe considerable, dado que muchos agricultores ya están lidiando con márgenes de ganancia reducidos. La incertidumbre en torno a los precios de los insumos y la falta de retorno esperado de las cosechas están llevando a algunos a considerar no plantar en absoluto, lo que podría tener implicaciones a largo plazo para la seguridad alimentaria.
A medida que el conflicto en Irán continúa, los agricultores y las autoridades deben estar atentos a la evolución de la situación en el estrecho de Ormuz y a cualquier cambio en los precios del petróleo y los fertilizantes. La reactivación de las rutas comerciales podría ofrecer algo de alivio, pero las proyecciones actuales sugieren que los precios de los alimentos seguirán aumentando, lo que podría afectar a los consumidores en el Reino Unido y, potencialmente, en otros mercados globales, incluida Argentina, que también enfrenta presiones inflacionarias en su sector agrícola.
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