En un reciente evento del Bradesco BBI, el socio de Vinland Capital, Jean-Pierre Cote Gil, destacó que el crecimiento del crédito privado en Brasil enfrenta dos obstáculos significativos: los altos rendimientos de los títulos públicos y una ley de quiebras que favorece a los deudores. Según Cote Gil, la recuperación judicial y extrajudicial se ha vuelto algo habitual, lo que genera un ambiente de incertidumbre para los inversores. La actual Ley de Falencias permite que los deudores negocien con los acreedores de manera que, en su opinión, resulta ineficiente y perjudicial para el mercado de crédito.

Cote Gil subrayó que, en un contexto donde los casos de protección contra acreedores son cada vez más comunes, resulta difícil para los gestores de fondos competir con las tasas de interés elevadas de los títulos públicos. Esto se traduce en un dilema para los inversores, quienes, aunque ven atractivas las tasas del crédito privado, deben considerar el riesgo asociado. En este sentido, el perfil conservador del inversor brasileño complica aún más la situación, ya que la aversión al riesgo se traduce en una menor disposición a invertir en instrumentos de crédito privado.

Desde el inicio del año, los fondos de crédito han comenzado a registrar retornos negativos, lo que ha llevado a algunos inversores a realizar rescates, aunque estos aún son en volúmenes bajos. Sin embargo, se anticipa un aumento en estas retiradas en los próximos meses, lo que podría afectar la liquidez del mercado. Cote Gil mencionó que es crucial para los gestores de crédito tranquilizar a sus clientes y explicar que estas correcciones son parte de un ciclo natural en tiempos de estrés financiero.

Por otro lado, Alexandre Muller, socio y gestor de JGP, considera que las correcciones actuales en los precios de los activos de crédito privado están creando nuevas oportunidades de inversión. A medida que los riesgos se ajustan, los rendimientos también mejoran, lo que podría atraer nuevamente a los inversores en el futuro. Muller enfatizó que, tras un período de euforia, es normal que el mercado atraviese fases de desconfianza, pero que eventualmente la confianza se restablecerá.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la Ley de Falencias y a cómo esto podría impactar el mercado de crédito privado. La necesidad de una legislación más favorable para los acreedores podría ser un factor determinante para la recuperación del sector. Además, el comportamiento de los fondos de crédito en los próximos meses será crucial para evaluar la salud del mercado y la disposición de los inversores a asumir riesgos en este contexto cambiante.