- La economía mexicana creció solo un 0.8% en 2025, el peor desempeño desde 2020.
- La inversión extranjera directa alcanzó un récord de 40,871 millones de dólares en 2025.
- La formación bruta de capital fijo cayó un 6.7%, reflejando una falta de confianza en el futuro económico.
- México podría enfrentar un déficit de generación eléctrica de más de 48,000 GWh hacia 2030 si no se realizan inversiones en el sector energético.
- Los costos logísticos han aumentado debido a la falta de infraestructura adecuada, afectando la competitividad de las empresas.
- El acceso limitado al financiamiento sigue siendo un obstáculo para el crecimiento de las pymes exportadoras.
A pesar de su privilegiada ubicación geográfica y las oportunidades que presenta el nearshoring, la economía mexicana ha mostrado un crecimiento decepcionante, alcanzando apenas un 0.8% en 2025. Este dato es alarmante, ya que representa una caída significativa respecto al 1.2% registrado en 2024 y marca el peor desempeño desde la contracción económica provocada por la pandemia de Covid-19 en 2020. La inversión extranjera directa alcanzó un récord de 40,871 millones de dólares, lo que debería haber impulsado el crecimiento, pero la realidad es que la formación bruta de capital fijo cayó un 6.7% en el mismo periodo, lo que refleja una falta de confianza en el futuro económico del país.
El nearshoring, que ha sido un motor importante para la economía mexicana, sigue en marcha con fábricas que se instalan y producen, pero enfrenta tres cuellos de botella críticos. El primero es la energía; la falta de garantía en el suministro eléctrico ha llevado a que muchas empresas duden en trasladar su producción a México. A pesar de las señales de apertura del gobierno para atraer inversiones en el sector energético, la realidad es que muchas áreas, como el Bajío y Nuevo León, operan con restricciones que limitan su capacidad de producción. Según el IMCO, si no se realizan las inversiones necesarias, México podría enfrentar un déficit de generación eléctrica de más de 48,000 GWh hacia 2030.
El segundo cuello de botella es la logística. Aunque México cuenta con una red de puertos y una frontera que lo conecta con el mercado más grande del mundo, su infraestructura no ha crecido al ritmo necesario. Esto ha incrementado los costos y el tiempo de transporte de mercancías, lo que puede ser determinante en sectores con márgenes de ganancia estrechos. La falta de inversiones en infraestructura logística podría poner en riesgo la competitividad de las empresas mexicanas en el mercado internacional.
El tercer factor es el financiamiento. A pesar de los esfuerzos del Plan México para aumentar el acceso al crédito para pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas siguen enfrentando plazos de pago largos y escasez de capital de trabajo. Esto limita su capacidad para crecer, incluso cuando tienen pedidos y capacidad instalada. Sin un financiamiento adecuado, las empresas no pueden aprovechar las oportunidades que el nearshoring y el T-MEC ofrecen. La falta de liquidez en la cadena productiva es un obstáculo que necesita ser superado para que el país pueda capitalizar su potencial.
Mirando hacia el futuro, es crucial que México aborde estos cuellos de botella. La inversión privada es esencial para aprovechar las oportunidades que surgen del reordenamiento arancelario y la integración del nearshoring. Sin embargo, esto requiere un entorno de certidumbre jurídica y regulatoria que permita a las empresas actuar con confianza. La economía mexicana no enfrenta un problema de oportunidades, sino de ejecución. Si todos los actores involucrados trabajan juntos, hay un camino claro hacia un crecimiento sostenido y robusto que podría beneficiar no solo a México, sino también a sus socios comerciales en la región, incluyendo Argentina, que podría ver un impacto positivo en su comercio exterior si México logra despegar económicamente.
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