- La superficie asegurada en Brasil pasó de 13,7 millones de hectáreas en 2021 a 3,2 millones en 2025.
- La recaudación del sector de seguros rurales cayó de R$ 14,2 mil millones a R$ 12,9 mil millones en 2025.
- El 95% de las pólizas de seguros son contratadas por pequeños y medianos productores, quienes enfrentan mayores riesgos.
- La cobertura de seguros representa solo el 3,3% de la superficie cultivada en Brasil, exponiendo a los productores a riesgos significativos.
- Se anticipa un crecimiento moderado en la producción agrícola, impulsado por innovación y sostenibilidad, pero con un entorno de crédito restrictivo.
En un lapso de cinco años, la superficie de cultivos en Brasil protegida por seguros rurales ha disminuido drásticamente, cayendo un 76,64%. En 2021, el país contaba con 13,7 millones de hectáreas aseguradas, cifra que se redujo a solo 3,2 millones en 2025. Esta caída se ha traducido en una disminución de la recaudación del sector, que en 2025 alcanzó un retroceso de R$ 1,3 mil millones, pasando de R$ 14,2 mil millones a R$ 12,9 mil millones. Este panorama se presentó en el evento 'Diálogo Setorial: Seguros, Crédito y Agronegócio', donde se discutieron las preocupaciones sobre la seguridad financiera en el campo brasileño.
La reducción en la cobertura de seguros ocurre en un contexto donde la superficie total plantada ha crecido, pasando de 83,9 millones de hectáreas en 2021 a 97,8 millones en 2025. Esto indica una desconexión entre el crecimiento de la producción agrícola y la protección financiera que los productores están dispuestos a adquirir. Según los expertos, esta tendencia se debe a la disminución de los recursos destinados a subsidios para las primas de seguros, el aumento en los costos de las pólizas y un entorno de incertidumbre económica que ha llevado a los agricultores a priorizar la liquidez a corto plazo.
El impacto de eventos climáticos extremos ha sido otro factor determinante en esta situación. En particular, el sur de Brasil, donde se han registrado problemas severos en la producción agrícola, ha visto cómo la frecuencia de estos eventos ha aumentado, lo que incrementa la exposición al riesgo de los productores. Según Renato Buranello, vicepresidente de la Asociación Brasileña del Agronegocio (Abag), el 95% de las pólizas de seguros son contratadas por pequeños y medianos productores, quienes son los más vulnerables a estos cambios.
Las implicancias de esta situación son significativas para los inversores y el mercado agrícola en general. La baja cobertura de seguros representa solo el 3,3% de la superficie cultivada en Brasil, lo que significa que una gran parte de la producción agrícola está expuesta a riesgos sin protección adecuada. Esto podría afectar la estabilidad de las cadenas de suministro y, en consecuencia, la oferta de productos agrícolas en el mercado. Además, la falta de un sistema de seguros robusto podría llevar a un aumento en los costos de financiamiento para los productores, quienes ya enfrentan tasas de interés elevadas y un entorno de crédito restrictivo.
Mirando hacia el futuro, se espera que la próxima campaña agrícola esté marcada por una mayor selectividad en el crédito y costos financieros elevados. La Abag anticipa un crecimiento moderado en la producción, impulsado por la innovación y prácticas más sostenibles, pero también advierte que la recuperación de los seguros rurales dependerá de avances estructurales en la previsibilidad de los subsidios y la integración entre crédito y seguros. La próxima revisión del Plan Safra será crucial para determinar cómo se abordarán estos desafíos y qué medidas se implementarán para fortalecer la infraestructura financiera del agro brasileño.
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