A tres meses de asumir el control de la cerealera Vicentin, el grupo Grassi ha desembolsado aproximadamente US$30 millones en pagos iniciales y deudas operativas. Este movimiento se produce en un contexto de reactivación tras más de seis años de crisis que comenzaron con el default de 2019. Mariano Grassi, presidente de la firma, ha declarado que ya se ha comenzado a pagar a cerca de 1000 acreedores, lo que marca un hito significativo en la recuperación de la compañía. Además, se prevé que Vicentin canalice hasta 5 millones de toneladas anuales de granos en su proceso de recuperación, lo que podría tener un impacto positivo en el mercado agrícola argentino.

El proceso de recuperación de Vicentin se inició con una decisión judicial clave. El 18 de diciembre de 2022, el juez Fabián Lorenzini homologó un acuerdo de cramdown que permitió a Grassi tomar el control total de la empresa, desplazando a los antiguos accionistas vinculados a la familia Vicentin. Desde entonces, la compañía ha logrado estabilizar su estructura industrial, reactivando todas sus plantas, que aunque no estaban completamente paradas, operaban con niveles de actividad irregulares y con mantenimiento postergado. Grassi ha enfatizado que el objetivo es llevar las plantas a su máxima capacidad, un proceso que podría tomar entre uno y dos años.

En la planta de Ricardone, ubicada en el sur de Santa Fe, la empresa ha reportado una buena campaña de girasol, lo que ha impulsado la molienda a niveles de entre 80.000 y 90.000 toneladas mensuales. En San Lorenzo, donde Vicentin cuenta con dos líneas de soja, la operación también ha comenzado a escalar, con la activación de una segunda línea de 6000 toneladas. Para mantener este nivel de operación, la compañía ha establecido acuerdos con grandes actores del sector como Bunge y Cargill, lo que le permite compartir recursos y optimizar su capacidad de molienda.

El plan de pagos a los acreedores es un aspecto crucial en la estrategia de Grassi. Se estima que el universo de acreedores de Vicentin ronda los 1700, y ya se han realizado pagos a cerca de 1000 de ellos. Con el inicio de la cosecha, se espera que muchos de los acreedores más grandes comiencen a recuperar parte de su dinero. Grassi ha detallado que los productores que entregan soja reciben el precio de mercado más un adicional de 10 dólares por tonelada, lo que podría facilitar el flujo de capital hacia la empresa en esta nueva etapa.

A medida que Vicentin avanza en su recuperación, la empresa también está explorando posibles acuerdos con otras compañías del sector. Grassi ha mencionado que están en conversaciones con actores como Molinos Agro y Louis Dreyfus Company, buscando limar asperezas y mejorar las relaciones comerciales. A pesar del tumultuoso pasado de la empresa, Grassi ha asegurado que no ha habido despidos desde que asumieron el control y, de hecho, están aumentando la cantidad de personal para fortalecer la estructura interna de la compañía. Este enfoque en la estabilidad y la recuperación podría tener implicaciones significativas para el mercado agrícola argentino, especialmente en un contexto donde la producción de granos es vital para la economía nacional.