Alfonso Prat-Gay, ex ministro de Economía y ex presidente del Banco Central, ha señalado que el plan económico del gobierno de Javier Milei enfrenta "dos paradojas" que están generando tensiones en el contexto actual. A pesar de un giro hacia políticas más pro mercado, Argentina aún no ha logrado acceder al crédito internacional, lo que se traduce en una falta de confianza tanto en Wall Street como entre los ahorristas locales. Durante una reciente exposición en el Rotary Club de Buenos Aires, Prat-Gay subrayó que, tras casi 30 meses en el poder, el gobierno libertario no ha podido acceder al mercado internacional de deuda, un hecho que considera paradójico dado el cumplimiento de muchas de las expectativas que Wall Street podría haber tenido.

La falta de acceso al crédito es crítica para Argentina, que enfrenta altos vencimientos en moneda extranjera en los próximos años. Sin la posibilidad de emitir bonos, el país se vería obligado a realizar estos pagos en efectivo, una práctica que no es común en naciones con economías estables. El riesgo país, que había mostrado una caída reciente tras la distensión en el conflicto en Medio Oriente, refleja la volatilidad de la situación económica argentina, donde la percepción de riesgo sigue siendo alta.

La segunda paradoja mencionada por Prat-Gay es de carácter doméstico: a pesar de que muchos votantes apoyaron a Milei en las elecciones, la demanda de dólares sigue siendo elevada, lo que indica una falta de confianza en el peso argentino. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha informado que la demanda de dólares por parte de los ahorristas ha repuntado, lo que sugiere que no se está produciendo un proceso de remonetización de la economía. Este fenómeno es esencial para aumentar las reservas y facilitar el acceso al mercado, creando un ciclo vicioso que dificulta la recuperación económica.

Prat-Gay también ha vinculado estas tensiones con un problema más profundo de confianza en la economía argentina. La combinación de falta de crédito, reservas negativas y un déficit de cuenta corriente es insostenible, lo que genera incertidumbre tanto para los inversores locales como para los extranjeros. Sin una mayor demanda de dinero, el crédito y la actividad económica seguirán estancados, lo que podría llevar a un deterioro aún mayor de la situación económica.

En este contexto, el ex ministro ha enfatizado la necesidad de un programa económico que genere confianza y que sea capaz de enamorar a los ciudadanos. Esto implica no solo un crecimiento sostenido, sino también la creación de empleo y la expansión de las exportaciones. La falta de diálogo y la dinámica comunicacional del gobierno también han sido objeto de críticas, ya que se percibe una necesidad constante de validación en redes sociales, lo que podría estar afectando la percepción pública sobre la gestión económica. La clave para el futuro, según Prat-Gay, radica en construir consensos que permitan que las reformas sean duraderas y efectivas, en lugar de depender de una polarización que podría llevar a un retroceso en los avances logrados hasta ahora.