Donald Trump ha decidido pausar la guerra contra Irán, pero esto no significa que el sector de defensa haya perdido su atractivo. Según un análisis del banco BTG Pactual, se proyecta un nuevo superciclo global de inversiones en defensa, que alcanzará los US$ 2,6 billones para 2025. Este aumento en el gasto no solo se debe a la situación actual, sino que se fundamenta en un contexto de tensiones geopolíticas y rearmamento que han llevado a los gobiernos a redefinir sus prioridades fiscales.

Históricamente, los gastos militares globales han representado un porcentaje significativo del PIB mundial. Actualmente, este porcentaje se sitúa en 2,5%, por debajo de la media histórica de 3,4% entre 1960 y 2024. En Estados Unidos, el mayor inversor en defensa, el presupuesto estimado para 2025 es de US$ 980 mil millones, lo que representa un 3,2% del PIB, también por debajo de su media histórica de 5,3%. Esto indica que, a pesar de los gastos récord, aún hay espacio para un aumento significativo en las inversiones en defensa.

El BTG destaca que la combinación de conflictos en Ucrania, el Medio Oriente y Asia ha intensificado las frentes de conflicto, lo que ha revertido décadas de políticas de desarme. Este contexto ha creado una nueva lógica militar entre bloques, lo que sugiere que los gobiernos continuarán invirtiendo en defensa. En Europa, por ejemplo, tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, se ha visto un aumento en la inversión militar, con Alemania liderando este movimiento. Se espera que el presupuesto alemán para 2026 alcance los 82,7 mil millones de euros, un 25% más que los niveles actuales.

Para los inversores, el BTG recomienda el ETF iShares U.S. Aerospace & Defense, que replica las principales acciones del sector en Estados Unidos. Este fondo ha mostrado un rendimiento notable, acumulando una subida de aproximadamente 88% desde principios de 2024, superando al S&P 500 en el sector aeroespacial y de defensa. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el sector enfrenta riesgos, como la dependencia de ciclos geopolíticos y la vulnerabilidad en las cadenas de suministro de materiales estratégicos, especialmente tierras raras, de las cuales China controla el 80% de la capacidad de procesamiento.

Mirando hacia el futuro, el BTG mantiene una perspectiva optimista sobre el sector de defensa, argumentando que la transición hacia un modelo de globalización basado en la seguridad de las cadenas de suministro y alianzas estratégicas beneficiará a este sector. Los inversores deben estar atentos a las decisiones de gasto de los gobiernos y a la evolución de los conflictos geopolíticos, ya que estos factores influirán en la dirección del superciclo de inversión en defensa. Las proyecciones sugieren que si los gastos militares globales aumentan solo un punto porcentual del PIB, esto podría significar un incremento de US$ 620 mil millones anuales, lo que reafirma el potencial de crecimiento en este sector.

En conclusión, el sector de defensa está en una fase de expansión impulsada por factores estructurales que van más allá de las circunstancias actuales. Los inversores que busquen posicionarse en este nuevo superciclo deben considerar las oportunidades en ETFs y acciones de empresas de hardware militar, que se beneficiarán directamente de este aumento en el gasto en defensa.