Durante marzo de 2026, el precio promedio del pollo asado en Colombia experimentó una caída significativa, pasando de $45.057 a $43.514, lo que representa una disminución del 3,43% en comparación con febrero. Este descenso se atribuye principalmente a la revaluación del peso colombiano frente al dólar, que ha facilitado la importación de maíz, un insumo crucial para la industria avícola. La cotización del dólar, que promedió $4.135 en marzo de 2025, se redujo a $3.708 en el mismo mes de 2026, lo que representa una caída de $427 en un año. Esta tendencia se ha visto acompañada por un ajuste de $500 en el precio del galón de gasolina, que se ha mantenido constante durante dos meses consecutivos, aliviando así las presiones sobre los costos de transporte.

El impacto de la caída del dólar se refleja de manera desigual en diferentes ciudades. Medellín continúa siendo la ciudad con el pollo asado más caro, con un precio promedio de $51.225, mientras que Tunja se mantiene como la más económica, con un precio de $34.250. Bogotá, por su parte, mostró la mayor disminución interanual, con una reducción del 12,64%, pasando de $49.130 en marzo de 2025 a $42.920 en 2026. Este comportamiento en los precios del pollo asado ilustra cómo los factores externos, como la cotización del dólar y los precios de los combustibles, tienen un efecto más directo que los ajustes salariales en la inflación de alimentos.

Germán Machado, economista de la Universidad de los Andes, enfatiza que la estructura de costos de los asaderos depende más de los insumos, como el maíz y el transporte, que de los costos laborales. A pesar del aumento del salario mínimo del 23,75% en 2026, que ha generado un menor dinamismo en la generación de empleo en el sector, la tecnificación se ha convertido en una estrategia para reducir costos y mantener la competitividad. Esto sugiere que, aunque los salarios más altos pueden presionar a la inflación, los costos de insumos están jugando un papel más determinante en la variación de precios.

La inflación general en Colombia se encuentra en el centro de un debate, especialmente con la publicación del dato de inflación del primer trimestre de 2026 por parte del Dane. Se anticipa que los alimentos, junto con los servicios de hotelería, serán de los principales contribuyentes a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en marzo, con un aumento proyectado del 1,1% mensual. Este contexto es crucial para los inversores que buscan entender las dinámicas del mercado colombiano y cómo estas pueden influir en decisiones de inversión, especialmente en sectores relacionados con el consumo y la alimentación.

A futuro, es importante monitorear la evolución de la cotización del dólar y su impacto en los precios de los insumos agrícolas, así como las decisiones del gobierno en relación con el salario mínimo y su efecto en el empleo. La próxima publicación de datos de inflación por parte del Dane será un evento clave para evaluar el impacto de estos factores en la economía colombiana. Además, el pronóstico estacional del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos sugiere que este año podría ser comparable a eventos climáticos significativos de años anteriores, lo que podría influir en la producción agrícola y, por ende, en los precios de los alimentos.